Saturday, October 15, 2016

Comentario-testimonio sobre extraterrestres

Jorge Etcheverry Arcaya

Ya sé con toda seguridad que los extraterrestres no sólo existen, sino que viven entre nosotros. Lo que no me atrevo a afirmar en la misma medida es la existencia de los platillos voladores, aunque hará cosa de unos cinco años vi uno cuando íbamos en auto con un amigo a una reunión cuyo carácter no viene al caso, no habíamos tomado nada y él es muy descreído en todos estos asuntos, aunque tengo la convicción de que es cripto canuto, perdonando la expresión, un neologismo mío que denota a alguien que mantiene en secreto para su círculo de amigos o en situaciones laborales su pertenencia a una iglesia protestante, generalmente de índole pentecostal. La aparición era más o menos típica, tres luces, una roja, una amarilla y una azul o verde, que se destacaban contra la noche naciente formando un triángulo. Se la mostré a mi amigo, que manejaba, y se sonrió desdeñoso, aunque frunciendo un poco más los ojos achinados detrás de las gafas poto de botella, miró, e intentó una explicación con aire desdeñoso “un avión chico, a media altura”, y volvió al volante, descartando el asunto. Pero entonces las luces, que en caso de ser un avión bien podrían haber estado desplazándose arriba, a varios kilómetros por detrás de los edificios crepusculares, le hicieron el quite a una torre nuevecita como de diez pisos que estaban construyendo en la calle Bronson, que era por la que pasábamos y ahí fue que casi chocamos. Porque era claro entonces que se trataba de un objeto rápido, bastante pequeño, de unos tres metros de diámetro, que a no más de unos cincuenta metros de altura, y a una media cuadra, zigzagueaba entre los edificios, y que después nos flanqueó por algunas cuadras, hasta perderse recto hacia arriba en ángulo agudo. Mi amigo tuvo algunos problemas por unos instantes para mantener el volante y los dos guardamos silencio, al menos en ese instante, porque en realidad era obvio, no había nada que decir…Pero si me preguntan la opinión, yo creo que por lo menos algunos discos voladores, o mejor hablemos de OVNIs, o las apariciones que hay sido identificadas como tales, son cámaras de video, o su equivalente, de un futuro en que ya se aplica la tecnología del viaje en el tiempo, que por otro lado en la actualidad está disponible pero es carísima y difícil, además de que lo único que se logra es que desplazan volúmenes infinitesimales por unas décimas de segundo. Los estudiantes graduados de las universidades de ese futuro inconcebiblemente remoto, o a lo mejor incluso los que están empezando y quién te dice los alumnos de secundaria, usan esas máquinas para ver o registrar el pasado, y aprobar cursos, o pasar exámenes de historia, hacer los ensayos que les asignan, qué se yo. En eso estamos de acuerdo con mi amigo, y con otro amigo común que una vez vio en pleno día que un platillo estaba suspendido a un par de metros en la calle Preston. Claro que toma bastante y ahora está involucrado en una verdadera batalla campal por su departamento de un ambiente, cuyo territorio defiende alternativamente contra ratones organizados o contra enanos invasores. Hace tiempo que no nos vemos, pero supe por ahí que estaba escribiendo una nota sobre el último libro de Dan Brown para ver si se la publicaban en el diario comunitario en español de la ciudad, cosa que veo poco probable, aunque a veces publican cosas como mensajes producto del channeling. Cuando llegamos al café donde íbamos a tener una reunión de lectura de poemas y debatíamos si al iniciar la sesión o en algún momento íbamos a revelar esa experiencia de hoy y en qué términos, ya que tenemos que mantener cierta credibilidad, había en una mesa adosada contra un ventanal, el mismo que ostentaba en letras blancas el nombre del local en su parte de arriba, una familia evidentemente de inmigrantes, difíciles de situar, pero evidentemente de algún país de los que se denomina eufemísticamente “tercer mundo”. Los ojos casi amarillos del niño nos miraban con una expresión muy madura y cauta, como la que tienen ciertos niños, la mujer, de rasgos finos, ligeramente acentuados inclinaba la cabeza y nos observaba de reojo, la boca algo torcida en un gesto más bien irónico, conocedor (¿de qué?), mientras el hombre, también de largo cuello pero que sin embargo parecía transmitir fuerza, solidez, nos miraba más abiertamente. Mi amigo, que es bastante corto de vista, no los advirtió, pero a mí se me puso un poco la carne de gallina, con una mezcla de atracción y temor. Pero por supuesto que estas conversaciones no surgen en seco. Yo principalmente tengo que haber tomado un poco. Nadie creyó cuando conté esto en público, que no se trataba de un chiste malo, medio alemán, como decíamos en Chile de los chistes fomes. Dentro de todo formo parte de la intelectualidad. No con mayúscula, pero en fin.... Aunque en el diario latino en que colaboro, que no es el mismo a que refería anteriormente,  a veces escribe un señor que habla con los extraterrestres periódicamente, y le dictan unas cosas llenas de clichés y sumamente rimbombantes. Claro que, como comentamos una vez, si los extraterrestres están empezando a manejar el idioma, como en algún momento nos pasó, o nos pasa, a nosotros, que somos nuevos en estas latitudes, es natural que se comuniquen en las formas más elementales, es decir en el nivel informal inculto, como diría mi ex profesor de lingüística, que en paz descanse.

El hecho de que ese disco volador se hubiera  parado justo en Preston cuando él iba volviendo a su departamento tempranito en la mañana, o que prácticamente nos hubiera seguido cuando íbamos con el otro en auto a la reunión, significaba que en una de éstas tenían interés en nuestras actividades. “Y porqué nó”, decía un chico llegado del otro lado (de Gatineau) del cual no vamos a dar el nombre, “si tuviéramos que creerle a todas esas viejujas, esas niñitas que dicen que se las raptan los aliens y se lo mandan guardar bien guardado, esos fulanos y cabritas que creen que los discos voladores los van a venir a buscar a ellos, las preciosuras, que claro que se iban a estar dando el trabajo de crear la civilización aquí en la tierra hace miles de años para después venir a buscar a esas ricuras, o esa gente que se cree que los ángeles en patota se preocupan hasta de los peos que se tiran para tomarle el olor”, pero ahí interrumpió el obrerista del Méndez-Roca qué se creen, lo que pasa es que toda esa gente, esos sujetos son ciudadanos del Centro Industrializado y Desarrollado, tienen una idea requeteinflada de su importancia, fruto además de esa cosa protestante, de relación personal con Dios, de la privacidad, pero por otro lado sufren además de la alineación puta madre en sus ciudades. Claro que ahí sí que se enredó porque cómo se puede hablar a la vez de la alienación de esos pobres diablos y a la vez decir que tienen una idea inflada de sí mismos. Pero a Méndez-Roca con trago, que se enoja cuando no le ponen el guión entre los apellidos aunque todos sabemos que llegó exilado por comunista, se le va la lógica Aristotélica en collera.

Y no es que no estemos más o menos en el mismo bote. Pero las cosas han cambiado. Una de las últimas veces que estuve en el país que me vio nacer (cómo estamos), me acuerdo que el contacto que teníamos para conseguir mota en un pueblo más o menos grande del sur que no voy a nombrar, me entenderán, era un cabro de la Jota, es decir la juventud comunista, un activista cultural y poeta joven bastante conocido. Un amigo mío que me consta que todavía está en el Partido Socialista de mi país, que no voy a nombrar, así como a mi amigo, no hace mucho que publicó una novela de búsqueda interior, de mensajeros de un más allá no tan sólo físico, que te van a arrebatar paulatinamente de esta vida cotidiana tan fome a un estado superior, quizás a la inmortalidad o a la superconsciencia, a lo mejor una metáfora de un estado más o menos alcanzable, pero en fin, eso para decirles, cómo están las cosas.

Y que todavía a veces le estamos poniendo, le echamos unos cigarritos perdidos, pese a que ya alguna gente de la generación de uno se desploma fulminada de esto o lo otro y están empezando a ralear las filas antes apretadas de las cohortes generacionales, dejándole el lugar a unos jovenzuelos aficionados a la historia. Al menos es lo que nos gustaría creer. Pero hace bastante tiempo que conocí a una señora alemana que era teósofa, trabajaba en un diarito que se publicaba en el sector centro de la ciudad y que me quería legar su cuerpo para que se lo preservara cuando se muriera. No hay que olvidarse que en mi generación los movimientos de la izquierda más radical andaban codo a codo con una cantidad de sectas iniciáticas y cultos nacientes y muchos de nosotros, de manera implícita o explícita, creíamos en la coexistencia en la cabeza, y a veces en el mundo concreto de todos los días, de diferentes espacios, casi tan heterogéneos como los que se encuentran en el mapa abigarrado de nuestra capital del sur, y eso lo hemos tratado de decir o manifestar en unos intentos de formulación literaria hace ya mucho tiempo, pero no había mucho interés, parece.

Pero no nos salgamos del tema, y mientras uno se levanta para ir al baño y el otro trata de atraer la atención de la mesera a la mesa de la terraza, yo saco unos de los dos cigarrillos que me pasó x, cuyo nombre tampoco voy a revelar, y que estaba sentado solo, en una mesita de otro boliche que queda como a dos cuadras por este mismo lado, el Creepy’, donde se lo pasa todo el día tomando café, porque el X no toma, pero que me estiró la mano con los cigarrillos y la tiró para atrás cuando ya los iba a tomar, mientras me hablaba sobre uno de sus rollos, ése que tiene que ver con esos extranjeros que han llegado ahora último, con pinta medio de eslavos, las niñas que no sé qué se creen, todos me conocen en el café y no me quiso contestar al comienzo, y al final cuando iba saliendo había tratado de nuevo y le había contestado con un acento pesado que estaba muy apurada que la dejara pasar por favor, chiquitita y bien formadita, pero con un desplante casi napoleónico, muy de gente chica, como si lo fuera a atajar, lo único que quería era saludarla, porque me sentía bien y la encontraba diferente, eso era todo, pero esos recién llegados no sé qué se creen, y claro se olvida que aunque llegó hace tiempo él tampoco es de aquí, pero eso le pasa a muchos que llegan, que al cabo de un tiempo miran para abajo a los que recién llegan, a los somalíes que se paran en grupos en las esquinas, en los malles  y conversan, que no dejan pasar, que son muy gritones, como si ahora que están aquí quisieran pegarle una patada a la escalera, para evitar que otros suban a esta balsa, una de las pocas que quedan a flote en este mundo en que nos debatimos, aunque ya parece que está comenzando a hacer agua.

Pero esto no viene muy al caso. El otro día me perdí una reunión bastante empingorotada que hicieron en el Press Club de la ciudad, se estaba presentando una antología de lo que aquí se llaman los New Arrivals, gente llegada hace poco al país que relatan sus experiencias en esta nueva tierra de acogida, pero una persona que conozco, cuyo nombre no voy a revelar y que estaba presente, me dijo que una mujer que era la anfitriona oficial parece que le iba a conseguir un financiamiento para un libro que la susodicha quiere publicar, bastante bueno yo creo, me dijo que era una mujer bajita, de una tez bronceada, de edad imprecisable, cuya proveniencia étnica no pudo precisar, pero que tenía un magnetismo especial, ella misma se sintió atraída por ella y parece que le pasaba a otros, que prácticamente se le arremolinaban, tenía un acento muy curioso, como con una resonancia apagada, y parecía consciente de esa sensación que despertaba en la gente, ya que trataba de pasar desapercibida, de no llamar mucho la atención, aunque era obvio que tenía un papel bastante importante en esa ceremonia. Aunque la mujer que me contaba esto tiene una vasta experiencia en el contacto con lo que así se llaman las comunidades étnicas—alguna vez fue la presidente del Ottawa Carleton Immigrant Services, se me salió, no pudo situar su origen ni su acento. Pero yo me apresuré a decirle que eso no era nada. Yo he vivido en Montreal. Voy a Toronto con bastante frecuencia, y me ha tocado más de una vez encontrarme con gente que me cuesta bastante situar, en esas ciudades hay por lo menos decenas de comunidades étnicas, y varias veces me quedo pillo cuando me toca ver algunas mujeres mestizas bellísimas, de unas mezclas adivinadas, cuyos productos te quitan el aliento. Viva el multiculturalismo, aunque no le guste mucho incluso a algunos escritores étnicos de nota, como el señor Bisonda por ejemplo. Viva Vasconcelos, el pensador que alguna vez afirmó que la mezcla de razas y culturas que se daba en el continente americano iba alguna vez a constituir una nueva Raza Cósmica, aunque hay muchos que no le perdonan otros matices ideológicos al insigne mexicano.

Y yo también he visto a veces a esas mujeres chicas, la última vez en un lanzamiento de un libro curiosamente sobre la Isla de Pascua. Había varia gente bastante extraña, y una mujer con esas características, que desempeñó un papel prominente. Pero este tipo de elucubraciones siempre las hago esos días en la mañana temprano en que me dirijo a tomar desayuno en algún boliche, no muy a menudo, porque estoy en una edad en que los rollos en la cintura y la sombra amenazante del colesterol y los rollos en la cintura se agazapan detrás del horizonte, aunque (toco madera) hasta ahora no han aparecido signos de esas aflicciones. No hablemos de otros. Por temprano quiero decir a veces las seis de la mañana, ya que por el mismo factor anterior, la edad, aunque además por mi constitución nerviosa desde chico, duermo poco, me doy vueltas en la cama hasta que decido levantarme y salir.


Friday, September 30, 2016

Crónicas blasfemas 2


Dios y el universo


Jorge Etcheverry

Dios que es chileno contempla ambivalente el universo su creación “está mahoma nomás, se defiende apenas”, y en efecto es un poco como una mejora, como andamios que se elevan rodeando edificaciones imprecisas, como esas torres que nunca se terminan y nos miran por décadas en el centro de la ciudad. “Pero la mayoría lo encuentra del uno, fíjese, le encuentran simetrías, reglas de oro, o intelligent design, como dicen los gringos, allá ellos. Pero por otro lado es mejor que lo vean de color de rosa, después de todo tienen que vivir ahí. Y claro, ya que no todos pueden ser como los señores gnósticos, pues señorita, que incluso andaban diciendo por ahí que este universo lo había creado el diablo o un suche que yo había mandado. Y no es naa tan pior, no se crea, es de lo mejorcito, tiene de un cuantoai y es único en su género, así es que no hay que ningunearlo tampoco”. Y la que está entrevistando a Dios, esa señorita, a lo mejor es otra emanación suya, y entonces le dice que “eso de despachar a mi propio hijo así, medio a la diabla, para que arregle el boliche, lo amonone, sin ninguna preparación, a la buena mía—es decir de Dios—, no estuvo muy bien”. Eso le dice a la entrevistadora Dios que a la postre muestra su equilibro, su ecuanimidad, como chileno, entonces a la vez cachetón y acomplejado. “Mire, si yo tuviera que definir breve, sucintamente, en pocas palabras y de manera resumida esta creatura, esta obra, esta producción mía que es el universo diría que no es ni bueno ni malo, sino todo lo contrario”.

Wednesday, September 14, 2016

Sociología del cuarteo

Jorge Etcheverry


Uno sube al bus y también los demás pasajeros que esperaban, entre ellos un joven más bien delgado, de estatura que se describe en general como regular, más común de facciones, pero que tiene un cierto aplomo, o más bien gestos y movimientos, poses que una vez bien digeridas e incorporadas—se trata de un estudiante—se pueden convertir en garbo, para contrarrestar así una cierta—digámoslo—mediocridad en lo que respecta a lo físico, cosa bastante seria en la juventud y a pesar de la afirmación en los discursos sociales oficiales de la carencia de valor y la superficialidad de los atributos de belleza, que por otra parte son fruto de un canon y según algunos, quizás incluso de origen patriarcal, colonial, occidental y decididamente, para los más pasados a la punta—blancos. Pero hasta donde yo sepa. Nadie hasta ahora ha intentado hacer la apología, la oda de la fealdad y proclamar su superioridad moral. Pero ya nos estamos yendo por las ramas, por los Cerros de Úbeda como dirían los peninsulares, que en mi país de origen llaman familiarmente los coños. Hay una niña sentada junto a la ventana con las piernas muy bien torneadas que aparecen por casualidad bajo una minúscula faldita negra y se nos ocurre automáticamente que no tiene nada de malo que el cuerpo de uno sea admirado o apreciado por los demás, especialmente por los del sexo opuesto según la elección de cada uno—cuyo reciente abanico de posibilidades aceptadas y rampantes saludamos. Mucha ciudadanía de ambos sexos dirá que esa niña contribuye a que la mujer sea objetivada sexualmente rebajando a todas las mujeres. Incluso algunos jueces y curas de diversas confesiones culparán a esa niña por exhibirse y así despertar la furia de los primates que según ellos parecen pensar implícitamente que llenarían calles, plazas, paseos públicos esperando el espectáculo que desencadene su concupiscencia, que necesitaría satisfacerse incuso de manera violenta. Pero ahora, como buenos primates que somos, nos estamos yendo otra vez por las ramas 

Wednesday, September 7, 2016

Convocatoria a antología

Jorge Etcheverry

Por medio de la presente
La editorial que dirijo
con fecha 4 de septiembre de 2016
Convoca a una antología de poesía
Producida en Canadá
En que podrán participar
Con textos de hasta 250 palabras
En estilo libre
Todos los poetas publicados e inéditos
De origen extraterrestre
Entendiendo como tales
A aquellos nacidos, brotados, producidos, creados o surgidos
En cualquier lugar fuera de este planeta
Y que habiten en Canadá
al momento de emitirse esta convocatoria
los textos deberán ser en español
el idioma más extendido y versátil
del planeta tierra
los autores seleccionados recibirán un ejemplar gratuito
al momento de la publicación
pudiendo comprar posteriormente
ejemplares a precio rebajado 

Le rogamos difunda esta convocatoria

En los medios  sociales

Saturday, August 6, 2016

Sueño

Jorge Etcheverry Arcaya


Me pasan a dejar a la casa que yo le  indico a G. que conduce, después de un examen de la personalidad y aspiraciones de L., a quien siempre—especialmente yo, tratamos de mirar en menos, sin entender sus complejidades y anhelos. Es de día, comienzo de la tarde, pero las diligencias me dejaron agotado. Llego a mi departamento en el segundo piso de una casa, me desvisto y duermo un rato. Cuando despierto caigo en la cuenta de que hay otros muebles, ropas de mujer. No consigo encontrar mi ropa. Se escuchan pasos, voces de mujeres, una llave da vueltas en la cerradura que miro con pavor. Me encuentro desnudo, trato de taparme con algo, un abrigo. En vez de escandalizarse se sonríen y me tranquilizan, les explico la situación. Veo mi ropa y torpemente, ruborizado, me visto. Pero no encuentro los zapatos.

Comentario del psicoanalista:                              
Si los personajes, o parte de ellos, son reales y el hecho de que reconoce la fachada de la casa y pareciera que la calle, la ubicación del departamento, quiere decir que puede que haya visitado un mundo paralelo que ya empezó a construir en sueños, donde por supuesto tiene que haber elementos del así llamado mundo real, que a la postre es el que suministra los materiales del mundo paralelo. Prefiero no usar el término “mundo alternativo”, ya que implicaría una elección o existencia de un mundo en desmedro del otro, lo que no parece ser el caso.


Me trataron bastante bien, y pude enterarme que Hitler ganó la segunda guerra hacía trescientos años. El asunto de las razas terminó por extinguirse de la conciencia pública, lo que pasa con todas las concepciones que se convierten en institucionales y manidas y generan a la postre su opuesto. En las  décadas siguientes  a la guerra, surgieron movimientos de afirmación racial y cultural por todas partes, desplazando a la hegemonía aria, que también se fueron extinguiendo por la repetición y la imposición de una cultura universal urbana. La ciudad y el país son otros, me dijeron, me consiguieron unos zapatos, una tenida más acorde. Me alojaron en diversos lugares. Una vez, acompañado por algunos hombres y mujeres asistentes a una recepción, o reunión, o fiesta, y luego de haberme dado cuenta  de que mi calle no existe, ni la ciudad, que pese a sus similitudes con mi mundo original no existen, o mejor, tienen otro nombre. Una mujer me pregunta por el pintor M. a quien conozco desde el otro mundo. Vamos a su casa que no queda lejos, está de terno, y se ve opulento, no parece verme. Llega D., poeta hindú a quien conozco también desde el otro mundo, no parece conocerme y vamos a su suite, que es una especie de penthouse, allí hay gente de varias nacionalidades, o mejor orígenes étnicos. Una mujer que estaba en la primera residencia donde me desperté me dice que puedo volver con ellos y estar ahí. Me piden que haga un número. Por el rabillo del ojo había visto a gente de la concurrencia que recitaba poemas, o que sacaban no sé de donde instrumentos, algunos desconocidos para mí. Entonces rebuscando, aunque no había visto a nadie que hiciera algún tipo de actuación, hago una imitación del personaje central del Padrino, una película clásica en el mundo de mi procedencia. Siempre me había gustado el teatro e incluso alguna vez tuve un papel muy mínimo en una de las primeras películas de Raoul Ruiz, para que vean qué viejo soy. Entonces los contertulios empiezan a sacar sobres con dinero, parece, y me los comienzan a pasar. Encontré cómo vivir en ese nuevo mundo, paralelo, y les cuento las circunstancias. 

Tuesday, August 2, 2016

Jorge Etcheverry

Spontaneous generation
Generation of life, the discovery of a species of cockroach that I didn´t know and I have never seen, rather long and lying on the tile of the bathroom floor, seemingly dead but that after a few days or hours they have changed slightly their position. Then it comes a little guilty reflection of establishing this trivial fact in the bathroom of my apartment—actually the second flat of a house in a quarter more or less trendy—instead of following the news that spread the world with poppies of blood. Anyways, but there’s always the appeal to tradition, as it is established, and I quote  'the microcosm reflects the macrocosm'. With that apology that does not deceive me I feel that my associations lead me to ancient and equally discredited things, like that of spontaneous generation, the possible emergence of complex, animal and plant life, spontaneously, according to Wikipedia.

Triangulation with unknown apex


The quadrature of the circle is not impossible in the field of the psychology. Eggheads are usually also full squares. The problem of the physicist, formed in some North American university of fame but not foreign to eschatology for family reasons—an ancient lineage that goes back to Calvinism— is that by following Einstein and many others he saw a divinity behind or around, or being that which is called—and we call— universe, that being this way created surely it exists and we as human species would be more or less to the center. This is quite normal uncontroversial and unspectacular. For example, if one works loading and unloading packages in any port of entry—-air, land or sea—is also going to need such support: if the reality is not real, and I have no way of knowing whether or not it is real, then today I am not  getting out of bed. Or perhaps yes, definitively yes, because in order to accomplish the natural imperatives that are not at all of disagreeable when one satisfies them, actually a Last Sense of everything is not needed and one has to get up of the bed. After a fairly heavy day in the laboratory the physicist dreamed he was in the center of a triangulation whose left corner was the Devil and the right God, but in the lower—or perhaps apex— it depends on from where you look, there was an unknown entity

Sunday, July 17, 2016

• La actualización del infierno

Jorge Etcheverry Arcaya

Se le encargó a Dios que pusiera al día al infierno. Las entidades que en realidad rigen este sector
de la galaxia se dieron cuenta que la versión anterior ya no era operativa para la edificación y
castigo de los habitantes homínidos del planeta tierra—por otro lado la única vida inteligente en
estos alrededores. Entonces, nuestra deidad reintroduce o mantiene al fuego, ya tradicional en la
historia y la cultura humana por ser el elemento más cruel, maleable y doloroso de tortura. Y
agrega la repetición. Lo que originalmente había sido el dejarse llevar en brazos de la reiteración
naturales de los ciclos del día y de la noche, las estaciones, el frío y el calor, la siembra y la
cosecha, en el seno de la madre naturaleza, se había ido convirtiendo en la torturante banalidad
reiterativa del aburrimiento y la falta de sentido en las urbes del planeta. Casi con hastío esta
divinidad, que sería más bien un eón, la verdad sea dicha, pero que se sentía muy a sus anchas
desempeñando su puesto, encontró en un mismo cuento de un autor muy conocido del Nuevo
Mundo, así llamado, una cita con ambos ingredientes:

 “No encendéis una pira, encendéis un laberinto de fuego. Si aquí se unieran todas las hogueras que he sido, no cabrían en la Tierra y quedarían ciegos los ángeles. Esto lo dije muchas veces».

Luego de un instante de reflexión—que quizás para nosotros habrían sido horas, días o meses—
la divinidad frunció el ceño, se mesó la barba y agregó a esta ecuación del fuego y la repetición a
la espera, que según su juicio e intelecto omniscientes, se vería representada de forma cabal en
un párrafo de un autor igualmente famoso, o incluso con más, por así decir, renombre universal,
y de otro, más antiguo, continente:

“¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.
-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante
tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos
perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla”.

La presencia de estas palabras en estos textos literarios no provocan placer estético en este Dios,
que dotado de la capacidad de la creación ex nihilo no puede disfrutar de la ficción, ya que al leer
inadvertidamente   crearía   universos,   cosa   que   le   parece   banal.   En   su  caso   el   “como   si”   se convierte en realidad instantáneamente. Pero la presencia de una descripción tan adecuada de los elementos de este infierno moderno y actualizado en dos autores miembros de la misma especie que habría de sufrirlo, le parece encerrar una especie de justicia poética, género este último al que es bastante aficionado y que alguna vez practicó, cuando elaboraba este universo.

Blog Archive

About Me

My photo
Ottawa, Ontario, Canada
Canadá desde 1975, se inicia en los 60 en el Grupo América y la Escuela de Santiago. Sus libros de poemas son El evasionista/the Escape Artist (Ottawa, 1981); La calle (Santiago, 1986); The Witch (Ottawa, 1986); Tánger (Santiago, 1990); Tangier (Ottawa, 1997); A vuelo de pájaro (Ottawa, 1998); Vitral con pájaros (Ottawa; 2002) Reflexión hacia el sur (Saskatoon, 2004) y Cronipoemas (Ottawa, 2010) En prosa, la novela De chácharas y largavistas, (Ottawa, 1993). Es autor de la antología Northern Cronopios, antología de narradores chilenos en Canadá, Canadá, 1993. Tiene prosa, poesía y crítica en Chile, Estados Unidos, Canadá, México, Cuba, España y Polonia. En 2000 ganó el concurso de nouvelle de www.escritores.cl con El diario de Pancracio Fernández. Ha sido antologado por ejemplo en Cien microcuentos chilenos, de Juan Armando Epple; Latinocanadá, Hugo Hazelton; Poéticas de Chile. Chilean Poets. Gonzalo Contreras; The Changuing Faces of Chilean Poetry. A Translation of Avant Garde, Women’s, and Protest Poetry, de Sandra E.Aravena de Herron. Es uno de los editores de Split/Quotation – La cita trunca.

Instalación en la casa de Parra en Las Cruces

Instalación en la casa de Parra en Las Cruces
Chile, 2005, Foto de Patricio Luco. Se pueden ver en esta "Biblioteca mínima indispensable" el Manual de Carreño, el Manifiesto Comunista y Mi Lucha

Chile, 2005

Chile, 2005
Una foto con el vate Nicanor Parra, candidato al premio Nobel de Literatura