Friday, March 25, 2011

London, Ontario, Canadá. Marzo 22 de 2011.

¡Un cordial saludo!

Desde el laboratorio de Humanidades Digitales de la Universidad de Western Ontario y desde la Editorial Hispanocanadiense Letras Sueltas (http://www.felipe-quetzalcoatl.com/editorial/) estamos implementando un nuevo modelo de publicación, en el que el lector, a partir de la lectura previa de pequeños trozos-fragmentos que la editorial y el escritor van colgando en la web, compra su libro antes de que ésta haya sido impreso, Diarios de Nada es nuestro primer libro (finalista en el Premio Nacional de Cuento Ciudad de Bogotá 2007).

El proyecto pretende implementar una suerte de edición colaborativa (crowdfunding, como reza la Declaración de modelos sostenibles para la creatividad del Foro de Barcelona) sin intermediarios y aprovechando el ciberespacio. La idea es ir de la pantalla al libro impreso, generando comunidades de lectores y promoviendo esas voces que se quedan atoradas en las grandes editoriales.

Y en este punto del proyecto, su ayuda y participación sería decisiva. Primero, simplemente disfrutando el video y la información sobre el proyecto en el sitio de indieGoGo: http://www.indiegogo.com/Diarios-de-nada

Segundo, siendo lector-accionista de la obra a través del mismo sitio de IndieGoGo.

Y tercero, por si acaso se animan y levantan la mano, rotando esta misma información con alumnos, escritores, editores, amigos, revistas, colegas, en fin…

Por supuesto, después de Diarios de Nada, haremos convocatorias para nuestros siguientes títulos y, por ello, sería ideal establecer desde ya una comunidad.

Finalmente, si quisiera leer otros avances de los Diarios de Nada, visite nuestro blog: http://diariosdenada.wordpress.com/

Gracias por su tiempo.

Estaremos esperando todos sus comentarios.

Saludos,

Juan Guillermo Sánchez M.
Felipe Quetzalcoatl Quintanilla
Ivonne Zarza
Editorial Letras Sueltas
http://www.felipe-quetzalcoatl.com/editorial/

Jorge Etcheverry & Gabrielle Etcheverry
Editorial Split Quotation
http://splitquotationcitatrunca.com/?page_id=3

Saturday, March 19, 2011

Universo de espejos

Jorge Etcheverry

Ninguna poza de agua o de líquido o metal que refleja ha bastado nunca para devolverme mi imagen con plenitud. Por eso ya en los albores de mi existencia—ahora nuestra—y después de un breve periodo de introspección que no registran ni mis anales ni los nuestros, me dediqué a dos tareas. Cada día el sol me devolvía con el precioso sentido de la vista el mundo y mis reflejos. Pero quedaba la noche, que borra las imágenes y cierra los párpados. Entonces descubrí en el sueño que las superficies reflejantes ya sean naturales o fruto de nuestra mano no son lo único. Ya sea si los sueños se llenan de imágenes—como nos pasa a la mayoría de nosotros. O de palabras incorpóreas. O de una combinación de las dos, mi propia cabeza, el cerebro mismo que se encuentra encerrado entre las paredes del cráneo es todo un universo de espejos. El ejercicio de la escritura me ha dado nuevos placeres circulares. Mi imagen me sale al encuentro desde la caligrafía y la tipografía. Me corrobora. En algún instante de nuestra larga y múltiple existencia—sin embargo siempre igual a sí misma—pensé equivocado que yo era creación de un dios o de unos dioses a su imagen y semejanza. Y no hace ni dos siglos un hombre barbudo en Alemania dio vuelta las cosas al revés y me dijo que ellos eran más bien mi producto y mi reflejo. Y ahora sueño a los dioses, los celebro, les edifico templos, los describo con palabras o les doy concreción acudiendo a todos los materiales, a todas las técnicas. Pretendo venerarlos. Pero en el fondo todos sabemos que ellos son los que nos reflejan a nosotros. Nos devuelven nuestra propia imagen. Ahora nos levantamos con alivio cada mañana después de soñar sueños cosmogónicos o muy particularizados. Con el placer de reconocerme en el espejo del cuarto de baño me lavo los dientes, me afeito, me peino cuidadosamente, me visto con una armonía rayana en lo que los franceses llamaban rebuscamiento y nos lanzamos entonces a recorrer las calles de nuestras megápolis cada vez más cristalinas, en que escaparates, puertas giratorias y miles de superficies relucientes y lisas me devuelven una y otra vez nuestra propia imagen.
Nos afirmas que ya nos adorábamos en los tiempos de Altamira y Lascaux. Pero recién ahora, en los últimos siglos, y con bastantes problemas, ires y venires, estamos empezando a contemplarnos con un poco de distancia reflexiva—¿ somos de alguna manera esos pájaros que revolotean allá arriba? —¿o que cantan en la alborada, despabilando al mundo, nuestra morada y reflejo? —¿estamos embebidos en nosotros mismos desde que se nos abrió esa flor carnosa y gris al interior del cráneo?. Los animales cuya morfología y señas compartimos sólo se acercan al abrevadero para beber agua, incólumes e inocentes ante su propia imagen que los saluda desde el mundo inverso de las aguas. No así nosotros que nos venimos al encuentro desde esa misma vitrina de la que hablábamos antes. Miremos ahora hacia los espacios siderales y busquémonos para así incorporar al cosmos como broche de oro para esta interminable farándula de espejos.

Sunday, March 13, 2011

Breve nota sobre Diarios de Nada

Jorge Etcheverry

--Breve nota sobre Diarios de Nada, del joven autor galardonado en Colombia, Juan Guillermo Sánchez Martínez. Este libro será una publicación conjunta de Split/Quotation y la novísima 'venture' editorial de London, Ontario, Canadá, Letras Sueltas--.

Diario de nada o de todo. O de la nada, de la ausencia de grandes determinaciones metafísicas o religiosas, que sin embargo están presentes como elemento de la pululación de la vida concreta que desarrolla en los ires y venires en las calles de quizás cualquier megápolis contemporánea. Estas narraciones frescas, surcadas de diálogos y de coloquialismo, con el lenguaje rápido y fragmentario que se habla en nuestras ciudades, representa indiscutiblemente el lenguaje de una juventud urbana, que es, nos atrevemos a decir, su público destinatario intencional o implícito. La presencia de la sexualidad y el erotismo, sanos y vitales como un juguete nuevo, tiene los elementos negros suficientes para hacerlo más deleitable: “una mujer hermosa sosteniendo el tiempo, maja desnuda, baño turco, una tristeza antigua sin calzones” leemos. Pero las interrogantes por así decir universales del sentido de la vida, las incursiones en el mundo de los sueños y la reflexión metaliteraria sobre la escritura, el oficio de escribir, su sentido, etc., aparecen de manera fácil y amena, en general en esa forma dialógica a la que aludíamos, que en su facilidad revela la maestría narrativa de este joven autor latinoamericano. Por ejemplo, en la primera narración Fuga big bang, el narrador personaje especula de manera casual y que parece desprenderse de la anécdota de la ‘vividura’ como diría Unamuno, la teoría del origen del universo patente en el título, y de paso se plantea al comienzo el oficio de escritor como elección, todo dentro de un texto con gran articulación rítmica. Una fuga. Las 16 narraciones breves de este tomo—sé que hay alguna gente que todavía usa la palabras cuentos, pero allá ellos—llevarán de la mano al lector por territorios a la vez familiares e insospechados, a una conversación con El Perseguidor o una perspectiva de los Beatles. La cultura comentada o referida o parodizada en estos relatos no molesta ni se hace pesada. No es una abultada mochila sino una sandalias o una guayabera que se llevan casi sin sentir, concretizada en las relaciones interpersonales, en la rápida circunstancia del diario vivir. En un medio como Canadá en que la literatura que se hace en español es bastante subordinada, esta obra, si bien no carece de hermanos y antecedentes en el panorama de la literatura en español en el país, se encuentra de momento más gusto con la narrativa joven, cosmopolita y culta, macondesca, sin vergüenza ni sentimiento de culpa que frecuenta los boliches, la universidad, pasea o simplemente se toma un café en alguna ciudad latinoamericana, europea o canadiense.

Wednesday, March 9, 2011

El Dorado prepara antología

Jorge Etcheverry

El Taller Cultural el Dorado celebra sus trece años de existencia con una antología de poesía y prosa en castellano, fruto y testimonio de la actividad de promoción, preservación y creación de la cultura, sobre todo hispánica, pero también de otros idiomas, que el Taller ha realizado en estos años. Uno de los aspectos sobresalientes de la tarea del Taller han sido los cuatro simposios Boreal, congresos literarios que se centraron en la literatura chilena en Canadá; la literatura hispanocanadiense; la literatura hispánica y el mosaico canadiense, y finalmente el último (hasta ahora), en la figura de Gonzalo Millán, poeta chileno exilado que produjo y publicó su obra más importante en Canadá. Los textos de los dos primeros encuentros se publicaron como números especiales de la revista Boreal, publicados conjuntamente por Split/Quotation y Verbum Veritas. Pero el Taller Cultural el Dorado considera su tarea central la serie de lecturas de poesía y prosa que ha mantenido mensualmente en diversos locales de la capital nacional de Canadá. Estas sesiones, básicamente en castellano, pero en que no han faltado poetas que escriben por ejemplo en urdo, francés, créole, inglés, italiano, ruso, portugués, se estructuran alrededor de autores invitados, micrófonos abiertos y la ocasional interpretación musical. Ahora, volviendo a esta antología, este libro reúne a la mayoría de los autores que han sido invitados especiales en estos años. El volumen, de alrededor de 250 páginas, será en castellano, idioma al que se están traduciendo los textos de los autores no castellanógrafos. Los compiladores y editores de esta antología, y en ciertos casos traductores de textos al castellano, son los poetas chilenos Luciano Díaz Porras y Jorge Etcheverry Arcaya. Este libro, cuya aparición se proyecta para fines de abril, será una publicación conjunta de las editoriales Split/Quotation y Verbum Veritas, ambas con sede en Ottawa, Canadá. Esta antología será la muestra de lo que quizás sea la única actividad cultural inter/multicultural periódica en la ciudad de Ottawa. Sin contar con la cooperación municipal o de las entidades financiadoras de las artes de Canadá, el Taller Cultural El Dorado se ha mantenido por la labor de sus organizadores, el entusiasmo de la comunidad de escritores locales, nacionales e internacionales que han asistido, y el apoyo puntual para ciertos eventos de la sede en Ottawa/Gatineau de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad de Ottawa. Un producto que refleja la historia de El Dorado y una muestra de poetas y prosistas no sólo chilenos o latinos y no sólo de Canadá, que el taller ha presentado o publicado, este volumen estará circulando en el mercado para la primavera. Para cualquier consulta, se las puede hacer llegar a las siguientes direcciones electrónicas: lucdiaz@rogers.co o jorgeetecheverry@rogers.com.


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Saturday, March 5, 2011

Te queremos mucho

Arturo Méndez-Roca

Si, mira, todos te queremos mucho, aunque para serte franco y cuando andas con unas copas de más a veces abres el tarro y dices cosas que son personales, que en algún momento de debilidad alguien, a lo mejor yo, con otras copas de más, te contó a lo amigo, pero que tú no tienes ningún empacho en divulgar para que te celebren, para brillar un poco más, pero en fin, qué se le va a hacer. La culpa es de nosotros, también, quién nos manda andar tomando contigo conociéndote, sabiendo cómo le das a la sin hueso, que tienes del año que te pidan. Pero como somos amigo te las dejamos pasar todas y nosotros somos harto sueltos de lengua también y a veces hablamos de lo que no debimos, decimos cosas que no se debieran decir, para que veas que también es culpa de nosotros, que somos grandecitos, harto viejones también, que ya deberíamos conocerte porque no es la primera vez que nos haces la desconocida, sobre todo, repito, cuando andas con unas copas de más, cosa que no te reprochamos, porque nosotros también a veces le ponemos de lo lindo, de ahí que abrimos la tarasca y nos olvidamos de que tenemos que andar pisando huevos, pero eso le pasa a todo el mundo, somos seres humanos.

Thursday, March 3, 2011

Mayakovsky: Revolution, The Avant Garde, and Poetry

Jorge Etcheverry

Revolutionary processes are upheavals, popular upheavals. However, not all upheavals or popular upheavals are revolutionary processes. Mussolini being carried to Rome in the arms of the multitudes, the Hutu masses rising up against the Tutsi-led Rwandan Government resulting in a genocide were not instances of the revolutionary process. Neither are the majority of national liberation, post-colonial movements that have replaced dominant, foreign authorities and their national puppets with national ones, without changing the structure of property ownership and the means of production, without attaining a sound economy or legitimate political sovereignty, and without changing the social structure of the country or region. These frustrated revolutionary processes always have the support and decisive input of the Left, which in some cases is successful in orienting a national liberation movement in the direction of a social revolution, which is believed to be a natural development. More often than not, any social revolution fades away with the advent of a governing caste and institutions that depend on the former metropolis or new alignments of the metropolis of the day. Triumphant and defeated revolutions have their bards. Defeated or aborted revolutions have their martyred poets. Triumphant revolutions have their national poets.

Contrary to what is normally expected, when the emblematic revolutionary poet communicates his/her message, the pristine, envigorating and engaging product is not always the result of a simple, spontaneous, common language. Most iconic revolutionary poets such as Pablo Neruda, Ernesto Cardenal, Federico García Lorca, Miguel Hernández and Roque Dalton, to name a few from the Spanish-speaking literary world, first delved into the experimentation and complexity of avant-garde literature and poetry,which ultimately provided them with tools to communicate a revolutionary ideology encompassing another basic and compelling way of life for humankind, a fresco of what is possible for human beings to attain and of the fight to get there, with its heroes and martyrs.

From nearly the very beginning of Mayakovsk's literary life, poetry and revolutionary politics became intertwined. His political commitment did, however, pre-date the birth of his poetry; he joined the Moscow committee of the Russian Social Democratic Party in 1908 and did not start to write poetry until the following year when he was jailed. He later joined the Russian Futurist group and became its spokesman in 1912. The Russian Futurists embraced the ideas of Italian Futurism, adopting a rebellious stance against the consecrated classical icons of Russian literature such as Pushkin, Dostoevsky, and Tolstoy, and a generally anti-establishment position. The title of Mayakovsky's first great long poem, Cloud in the Trousers, written in 1915, already exhibited characteristics of avant gardism. He used slogans, mixed rhythms, and different typesetting styles as he practised writing for different readers: short propaganda plays and texts for ROSTA, the Russian Telegraph Agency; political verses, poem-marches; children's poetry; commercial jingles for state enterprises, and popular poems. The dislike of Bolshevik politicians and functionaries for avant-garde literature is understandable as leftist politicians in general tend to disregard writing that does not convey clear and direct messages in line with the propagandistic needs of their moment, and as a matter of strategy, they have reason to do so. This position, however, fails to take into account the connection between linguistic experimentation and the renewal of language, including political jargon. Without this renewal, political slogans become a series of tedious, repetitive clichés that fail to meet ideological and political objectives. Still, there remains the personal and political prerogative of the poet. Marinetti, the master of Italian Futurism, opted for Fascism in a lecture on the panorama of his time that mistakenly identified what was then a widespread movement in Europe with the objectives of Futurism in general, driven by a break with tradition, conventionality in the history of art, and an emphasis in poetry on valour, audacity, revolution, dynamism, the exultation of sensuality, nationality and combat, the machine, and literature as an object that tends to caligramism.

The relation between the practice of avant-garde poetry and art and the imperative to change the world is in some cases substantial, even pivotal. The exploration of new ways of expression does not take place in a vacuum. The alchemy of the verb translated itself into the alchemy of the world. The poet, positioned in the plexus of the culture of his time—a culture that is generally parallel to the social and economical state of things, or derived from it—strives to go beyond the present towards a ‘new’ or ‘other’ reality, and situates him/herself, as a solitary being, at the margins of a given society. As a consequence, the poet has a panoramic view of the society of his/her time that goes beyond the official, institutional one. Only by resorting to the arduous task of self-compartimentalization is the poet able to avoid extending his/her renewal from the cultural to the societal realm as a whole. The poet's alignment with the winds of social change thus nearly becomes a natural process.

Avant-garde exploration in the realm of expression brings about new and renewed ways of presenting facts, thereby proving to be a useful tool for renewing modes of expression and the representation of reality, provided that the avant-garde poet is commited, implicitly or explicitly, to the process of change.

Saturday, February 19, 2011

Visitantes-texto reproducido tal como me llegó

Jorge Etcheverry

Aquí no son tan excepcionales estas nieblas repentinas, tachonadas de relámpagos, incluso la neblina a veces se deja a arrastrar por las calles sobre todo en las primeras horas de la mañana, pero no mucho en esta época del año. Esto parecía más bien que una nube estuviera muy baja, como recuerdo una vez que andábamos en auto por unas colinas en Carolina del Norte y había unas nubes bajas que no dejaban ver a cinco metros. Pero aquí no hay elevaciones aunque es un valle propicio a los meteoros*. Tan sólo a unos tres cuartos de hora en auto media hora en auto hay una parte en que parece que hubiera una cuesta y si se apaga el auto se va solo como si bajara una pendiente, pero es una cosa que tiene que ver con un campo magnético. En todo caso una curiosidad, en medio de unos bosques, muy frecuentada por turistas. Esa noche había una neblina baja, muy tupida y en el medio o adentro una como tormenta eléctrica, la niebla estaba muy iluminada a ratos, que había advertido por el tragaluz, cuando me había levantado para ir al baño. Era una impresión casi cegadora, esa niebla iluminada como desde dentro. Me acerqué a la ventana del dormitorio y aparté las espesas cortinas, ya que me gusta dormir en un cuarto totalmente oscuro y silencioso, mi analista—cuando tuve un problema que no vale la pena mencionar aquí—me decía que ese hábito era como volver al vientre materno. La luz afuera era muy brillante, casi enceguecedora. Menos mal que la neblina la difuminaba un poco y se podía ver, un poco más arriba, a la altura de la copa de los árboles una curva gris oscura y un poco más abajo unas figuras como suspendidas en el aire. La incredulidad, el asombro y mi tensión de estar frente a algo que recordaba vagamente escenas de películas de ciencia ficción—lo que no es raro por su presencia omnipresente casi en el acerbo cultural popular, del que soy un aficionado aunque parezca extraño por mi formación y ocupación, no son el objeto de esta breve relación muy personal. La pantalla de mi computadora se había apagado, no pude advertir por la rendija por la que miraba desde la oscuridad de mi pieza el titilar de las luces de los escasos faroles que iluminaban el parque que se extendía a unas yardas del patio trasero del segundo piso que ocupo en esta casa de familia, por lo que parecía no había tampoco luz en ninguna parte. Aprehensivo no traté de levantar el teléfono pero llevado por un instinto de fotógrafo aficionado rebusqué mi cámara celular portátil, barata y no de las mejores, pero de la que no me puedo quejar. Se escuchaba un zumbido muy sordo y bajo. Me di cuenta de que lo había estado escuchando desde hacía un rato. Me acerqué de nuevo a la ventana con una cautela que parecería absurda: yo estaba desnudo, en la intimidad de mi dormitorio (vivo solo), en la noche. ¿Porqué entonces ese sigilo, esa determinación a no hacer ruido, pasarme algo por delante y tirarlo al suelo, ese andar en puntillas, respirando apenas?. Bueno. La existencia de facultades paranormales en el hombre acaba de ser propuesta en un artículo reciente que se supone sería publicado en una revista prestigiosa de corriente principal**, y son cosas (casi) de dominio público. Del pedazo visible de esa cosa allá arriba salían hacia abajo, en forma diagonal, o recta, unos haces de luz mortecina, amortiguada, como esa que vemos a veces como esos bloques de luz solar que bajan por los tragaluces y en los flotan motas de polvo. Por ahí bajaban o se deslizaban unas figuras borrosas, altas como caminando envueltas en esa especie de neblina luminosa. Una se detuvo a unos cuantos metros de mi ventana mientras yo enfocaba todo y sacaba sucesivas fotos con mi cámara por la rendija del visillo, aquejado súbitamente por una sensación de debilidad, de modorra, de la que sólo me defendía una sensación de expectación y un temor vago, casi instintivo. Se trataba definitivamente de una mujer, de mi estatura o un poquito más alta (yo mido un metro setentaysiete), de una contextura delgada, piernas largas, talle estrecho más bien corto, hombros anchos, cuello largo y cabeza ovalada. Se desplazaba por un canal horizontal de una luz anaranjada y neblinosa lentamente, pero con una velocidad contenida, felina, el pelo de la cabellera se movía levemente aunque a mí me parecía que no había viento, así como el abundante vello púbico, de un color blanco que denotaría—esa es una reflexión posterior—la ausencia de pigmento. La piel era de un color claro, pero también indeterminado, con algo así como una pátina más parecida al marfil, a cacho de animal, pero que no daba la impresión de grosor sino de suma flexibilidad, y los movimientos de las piernas y los brazos, una cierta cadencia me daban la impresión, como decía, de un animal, un felino. Esa mujer se trataba—otra impresión fruto de análisis posterior—de un bípedo humanoide de alguna manera más cercano a los primates y lemures de donde indudablemente procedía que los humanos de esta planeta***. Por lo tanto se le notaba esa gracia y perfección propia de algunos animales y que en un ser humano—o humanoide—denotaría además inteligencia, si nos dejamos convencer por ciertas investigaciones bastante recientes que ligan la belleza física y el nivel de inteligencia. A una distancia de unos tres metros de mi ventana, ese ser envuelto en esa neblina clara sin embargo, evidentemente artificial y caminando en el aire a lo largo de uno de esos bloques luminosos, parecía emanar una vibración energética. Los cabellos de color indefinible, pero claros, parecían moverse en un sentido no compatible con una brisa o viento por lo demás ausentes, lo mismo que el hirsuto vello púbico, más o menos del mismo tono. Más adelante y analizando me vi llevado a concluir que quizás cumplían funciones de detección tipo radar, etc. análogas a los bigotes de los murciélagos terrestres, o quizás ligados a las funciones de percepción extrasensorial de que indudablemente esos seres femeninos estaban dotados. Esa combinación de esos rasgos animales con la acta tecnología mostrada por el fragmento de nave espacial visible por mi visillo no era lo que se espera y fantasea: seres frágiles y cabezones, más bien asexuados. Esas mujeres sin embargo, tipo amazona, ya que todas, la del primer plano y las otras que había entrevisto más atrás y que todavía atravesaban mi radio de visión en esta escena que debe habar durado a los unos 30 segundos a más tardar, eran mujeres que serían calificadas casi universalmente como hermosas. Lo que no tiene nada de extraño y cabe esperar de una especie homínida avanzada ****.
Yo estaba tomando fotos cuando inequívocamente la mujer se dio vuelta y me miró de frente, o al menos me pareció. ¿Cómo podía haberme percibido?. Calculo que la rendija por la que miraba y tomaba las fotos no podía ser de más de unos dos centímetros de ancho y unos cuatro de largo. Yo estaba absolutamente a oscuras, pero ella me miró con ese rostro perfecto y de esa gravedad en su inmediatez, esa cosa sólida y definitiva de los animales, y se me heló la sangre en las venas, se erizó el pelo de la nuca, me vino una gran debilidad y me mantuve inmóvil frente a la ventana, paralizado como una rata frente a una cobra, que la mira, o una liebre que ve paralogizada, en medio de la noche, cómo se le se abalanza encima el auto al que pertenecen los faroles que la tienen inmóvil en la noche, en medio de la carretera. Mi vejiga se aflojó y miré cómo se escurría el líquido a lo largo de mis piernas. Me costó varios segundos poder enfocar de nuevo la vista en la rendija entre los visillos. La cámara se me había caído al suelo sin que me diera cuenta y casi la había pisado. Cuando pude reunir el valor para acercarme nuevamente a la hendidura y mirar hacia fuera, reinaba la oscuridad más completa. Miré hacia arriba, y me pareció ver que desaparecía en las alturas algo así como un meteoro inverso, que cayera hacia lo alto.
Tuve el buen sentido de no descargar las fotos de la cámara a la computadora, ni la prendí, para evitar cualquier modo de detección por absurdo que pudiera parecer. No me pude dormir hilvanando todo tipo de suposiciones. Sin poder dormir y evitando hacer ruido, me pasé la noche en vela, dándole vueltas a estos eventos, analizando y teorizando, pero al fin el cansancio, el sueño y la tensión me vencieron y me quedé dormido. Me despertaron unos golpes a la puerta. Me puse la bata y cuando a tropezones me dirigí a la puerta, pude ver que el reloj automático funcionaba de nuevo ¡Eran las once de la mañana! Era la dueña de la casa en que alquilaba mi departamento, en realidad el segundo de los tres pisos de la casa. Me dijo que una mujer rubia, alta, vestida de negro le había preguntado como a las ocho si yo me encontraba en casa. No sabía porqué le había parecido sospechosa y quizás había cometido una equivocación cuando le dijo que le parecía que no, que no había llegado esa noche. Por eso es que después de pensarlo y fumarse un cigarrillo—el primero del día—en la veranda me había venido a avisar y quizás, a disculparse. Ella sabe que yo pese a mi edad soy un hombre soltero y a lo mejor me había arruinado un panorama. Claro que no me lo dijo con esas palabras. Bueno, me vestí rápido, ni siquiera me afeité y me fui al terminal de buses interprovinciales, a pocas cuadras de la casa. Estoy mandado este email a este amigo, desde Montreal, para ver si alguien le ha venido con una historia parecida o vio o escuchó algo fuera de lo normal esa noche. Le pedí que diera a conocer este caso en la medida de lo posible. Los recientes levantamientos en el mundo árabe son otro testimonio del poder de los nuevos medios de comunicación social. Puse algunas notas aclaratorias, para ayudar a los eventuales lectores. Afortunadamente tengo algunos fondos en mi cuenta de cheques en el banco. Por el momento no planeo volver a esa ciudad, ni menos a mi departamento.

* En esta su primera aparición, uso esta palabra en el sentido de mudanza climática o alteración climática

** The 61-page paper, titled "Feeling the Future," was written by Cornell psychology professor emeritus Daryl Bem and is due for publication in the Journal of Personality and Social Psychology. Bem says his experiments support the idea that there really is something to human precognition of events that haven't yet occurred.

*** “Louis Bolk, muestra que somos seres biológicamente dependientes de estructuras exsomaticas. La teoría de la fetalización o de la neotenia de Bolk indica que aspectos como ausencia de pelaje, sistema muscular y esquelético relativamente frágil, albinismo, carencia de sistemas naturales de defensa, y otros rasgos como pérdida de una orientación natural hacia lo real, prematuración biológica, largo periodo de dependencia hacia otros, carencia de un hábitat, llevan a concluir que desde el momento del nacimiento la cría humana necesita de artefactos culturales para sobrevivir; su misma biología lo obliga a ello”, en http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-439-1-el-ambito-de-lo-social-en-las-doctrinas-psicologicas-esencia.html. Así, es posible que el desarrollo evolutivo humano de los humanoides terrestres se hace mediante una mutación o mutaciones que lo van separando de sus antecesores primates y/o lemúridos de manera abrupta. En estas entidades, sobre todo la que pude examinar más en detalle, se notaba, a la vez que una exquisitez de proporción y una gracia como digo, felina, una cierto carácter por así decir animal, algo indefinible pero a la vez reconocible e impactante. Pareciera que el antecesor prehomínido de estos seres se convirtió en ‘humano’ sujeto a grandes presiones, evidentes en las capacidades advertibles por mí en esos breves instantes, pero sin la pérdida de forma, la de-formación sufrida por los humanos de la tierra debido a mutaciones azarosas, que muchas veces desembocaron eN callejones sin salida.

**** In a recent paper, Kanazawa and Kovar (2004) assert that given certain empirical regularities about assortative mating and the heritability of intelligence and beauty, that it logically follows that more intelligent people are more beautiful.


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About Me

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Ottawa, Ontario, Canada
Canadá desde 1975, se inicia en los 60 en el Grupo América y la Escuela de Santiago. Sus libros de poemas son El evasionista/the Escape Artist (Ottawa, 1981); La calle (Santiago, 1986); The Witch (Ottawa, 1986); Tánger (Santiago, 1990); Tangier (Ottawa, 1997); A vuelo de pájaro (Ottawa, 1998); Vitral con pájaros (Ottawa; 2002) Reflexión hacia el sur (Saskatoon, 2004) y Cronipoemas (Ottawa, 2010) En prosa, la novela De chácharas y largavistas, (Ottawa, 1993). Es autor de la antología Northern Cronopios, antología de narradores chilenos en Canadá, Canadá, 1993. Tiene prosa, poesía y crítica en Chile, Estados Unidos, Canadá, México, Cuba, España y Polonia. En 2000 ganó el concurso de nouvelle de www.escritores.cl con El diario de Pancracio Fernández. Ha sido antologado por ejemplo en Cien microcuentos chilenos, de Juan Armando Epple; Latinocanadá, Hugo Hazelton; Poéticas de Chile. Chilean Poets. Gonzalo Contreras; The Changuing Faces of Chilean Poetry. A Translation of Avant Garde, Women’s, and Protest Poetry, de Sandra E.Aravena de Herron. Es uno de los editores de Split/Quotation – La cita trunca.

Instalación en la casa de Parra en Las Cruces

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Chile, 2005, Foto de Patricio Luco. Se pueden ver en esta "Biblioteca mínima indispensable" el Manual de Carreño, el Manifiesto Comunista y Mi Lucha

Chile, 2005

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Una foto con el vate Nicanor Parra, candidato al premio Nobel de Literatura