Friday, December 26, 2014

Arpillera



Juana Petra Soler
 
Los pedazos de paño
Del verde al pardo
La tierra que da
La que espera dar
Los pájaros de pañolensi
lo sobrevuelan todo
Esas hebras de lana que son surcos
No sé si poner pedacitos de lata
En lugar de estrellas
Un vuelo de encajes semejando olas
Un sol no muy rubicundo
Es un botón de hueso
Del abrigo de mi abuela
El universo de fondo
Es de osnaburgo
Estos dedos rojos
Medio gordiflones
Que lo hicieron todo
No tienen velas en este entierro
 
 

 

Sunday, December 21, 2014

Ojos y futuro

Jorge Etcheverry Arcaya

Un ataque de gota en el pie derecho ha impedido que me desplace como solía hacerlo. Además, y quizás como respuesta al abigarramiento sanguinolento de la así llamada “situación mundial” (el microcosmos reproduce al macrocosmos), o de seguro como efecto de la edad—a estas alturas uno tiene que ponerse taoísta, o dialéctico, según cómo y de dónde se mire—me ha bajado un poco de depre, creo, o neurastenia, para recordar una palabra que estaba bastante de moda en in juventud. Mi mejor amiga, una niña menor que la mitad de mi edad, Guagua L’Amore  (ése era su nomme de guerre cuando hacía estriptease, el verdadero no lo voy a revelar) acaba de recibir una beca para terminar su postgrado en una universidad de Estados Unidos y viene a la ciudad solo de vez en cuando. Ella era la que veía más a menudo y ya casi no veo a nadie. Ni falta que me hace. Poco se interesa la gente en la política, la literatura, etc., a lo mejor es el fenómeno del dumbing down, como le dicen por aquí. En cristiano, como decía mi abuela,  es que la gente está cada día más bruta. Ahora salen por todas partes del mundo unos fulanos diciendo con toda frescura unas cosas que hace unos diez años nos habrían puesto los pelos de punta o los hubieran cubierto de ridículo a ellos. Pero nada. Todo el mundo como si no fuera gran cosa. Pero en fin, no nos pongamos líricos, o láricos, que entonces a lo mejor el amigo Jorge no me publica esta crónica, ya que ahora le ha dado por andar viendo clichés por todas partes, cosa que yo atribuyo a que lee tanta cosa en pantalla y parece que está medio saturado, ya que una de las leyes de la cibernética es, si mal no me acuerdo, que saturación es igual a esquema. Pero vengo de vez en cuando a este restaurante a tomarme un medio litro de tinto, comerme unas alitas picantes, no muy seguido por eso del colesterol, aunque dicen que el vino tinto es una receta de longevidad.  No me tratan de echar si me quedo un poco más de lo conveniente y la poca gente que todavía tiene interés en hablar conmigo sabe dónde encontrarme, para tomarse un par de tragos, pagármelos a mí si pueden, y darle un rato a la sin hueso.

No sé cómo ese individuo flaco, de edad imprecisa, de rasgos borrosos y ojos notablemente pequeños *se enteró de mi por así decir cambio de oficina. Sin pedir permiso, pero con gestos sorprendentemente gráciles—como los de un bailarín que anduviera de civil, se sentó a mi mesa sin pedirme permiso, me saludó con una breve inclinación de cabeza mientras yo no atinaba a hacer o a decir nada para impedirlo: ese personaje daba la impresión de estar rodado por un aura, algo así como cuando el día invernal es muy seco y uno se sirve un café, se le erizan los pelos del dorso de la mano y hace balancearse un poco a las copas de estererofón, por la energía magnética, o cuando al abrir el paquete de cigarrillos el papel celofán se le queda pegado en la mano a uno. Inmediatamente sentí que se acrecentaba ese zumbido que me viene a veces a los oídos, y que según el doctor es una tinitis. Luego, en un inglés muy internacional me dijo que en realidad venía del futuro, que me había ubicado a través de una búsqueda en un café internet—de los pocos que quedan, debo decir, porque la gente parece que lo hace todo (o casi) por los teléfonos nuevos, esos, con pantalla, que además de tener uno que pagar un dineral, no se avienen mucho a mis dedos artríticos, según el mismo doctor, aunque todavía no se me note—en pocas palabras, había gente que venía a hablar conmigo a veces, yo escribía a veces sobre esas entrevistas, pero nadie las tomaba muy en serio. En resumen, yo era ideal para que me desenrollara su culebra y como nadie como digo me iba a tomar en serio, no había la posibilidad de alterar el rumbo de la historia con una paradoja inaceptable. Es decir, a nivel anecdótico, de perros chicos, todo vale. Si no creen manoseen un poco a la internet. Pero vamos al grano. En resumidas cuentas, y por lo que le pude entender, me sentía un poco mareado, aunque me tomo la píldora para la presión en la mañana, como me dijo este doctor que tengo ahora, se trataba de que en el siglo veintiuno (este de ahora), se había producido la globalización—yo pensaba “cuéntate una nueva”—y como respuesta la gente en todos lados se había refugiado en sus raíces, la famosa identidad, lo que había derivado hacia la mitad de siglo en una plétora de estados y para estados y mini estados nacionalistas, en guerras de baja intensidad (low intensity conflicts, el tipo hablaba en inglés) que se habían hecho permanentes, pero cuyas capas dirigentes, que en general tenían en sus manos el poder político, económico, militar y religiosos, más bien trataban de mantener, aunque para ese entonces contaban todos más o menso con la misma tecnología y el mismo así llamado modo de producción, capitalista en sus diversas manifestaciones, puesto que a esas alturas del partido ya todos estaban globalizados, salvo en América latina, donde se llevaban a cabo en diversos países diversas formas de sistema más o menos socialistas. Cuando la atención del mundo se volvió hacia los asuntos siempre presentes en sus efectos de la contaminación ambiental, el agotamiento de los recursos naturales, la explosión demográfica, que las religiones principales fomentaban, la desigualdad social y genérica, era casi demasiado tarde. Lugo los sectores más conscientes, después de prolongadas luchas, pudieron imponer un sistema mundial de gestión humanista, que en realidad había sido el núcleo la semilla que encerraban las concepciones socialistas y comunistas del pasado, y cuya regla de oro, por así decir, aparte de la igualdad de oportunidades para toda la gente, era la estasis: 0 crecimiento económico, 0 aumento de la población. Pero sólo después que el terrorismo ecológico, anti industrial y feminista obligó a la adopción de medidas universales que forzaban la igualdad de géneros  y controlaban la explotación de recursos y la economía hasta en sus menores detalles. Si esos cambios se hubieran producido unos cincuenta años antes (por los 2025-30, había dicho), se hubieran ahorrado no sólo innumerables vidas y casi inimaginable sufrimiento, sino que se gozaría de un ambiente de mejor calidad y la compañía de cientos de especies animales y vegetales hermanas que se extinguieron. “En breve, me dijo, me gustaría que dedicaras tu vida a un solo mensaje nuclear, que viniendo de ti no se ve a tomar mucho en cuenta, casi nadie te lee, y así no va a cambiar la historia y no es una paradoja. Por otro lado, en una de estas a lo mejor agarra esta idea alguna de esas lumbreras progresistas, de esas que se invita a dar conferencias pagadas y cuyos libros se venden bien en las librerías progresistas. Entonces quizás se pueda aminorar el impacto de la Edad Oscura. No suprimirla, sino aliviarla un poco. Podemos, tú y yo, engañar al tiempo, a la historia, por el bien de la humanidad, como el viejo tonto ese de Mao que movía montañas. Podemos aportar nuestro granito de arena. Cualquier cambio es  importante. Por cada viejo que mueve montañas hay cientos de miles que no: “el viejo tonto que no movía las montañas”. Tu mensaje debe ser entonces, “La identidad es reaccionaria”. Después pasó a un tema más común y corriente. Me dijo que como era del futuro, por supuesto que no tenía dinero de esta época y me pidió que le pagara sus cervezas.

 

·         Existe la hipótesis de una correlación entre el tamaño de los ojos y la inteligencia “la agudeza visual de los Neanderthals en las condiciones de poca luz del norte de Europa era mucho mayor que la del Homo Sapiens, pero se produjo a costa de otras habilidades cognitivas como la capacidad de desarrollar extensas redes sociales y el mantenimiento de la innovación.”, más en http://www.veoverde.com/2013/03/los-ojos-grandes-pueden-haber-causado-la-muerte-del-hombre-de-neanderthal/

 

Monday, November 24, 2014

El falso profeta (II)

Jorge Etcheverry Arcaya
i

Pero sin que lo supiera el falso profeta, formado y perfeccionado en planteles educaciones de lo más granado y caro del occidente—aquí ya no sabemos si se está hablando de la misma persona. Muchas incidencias que incluso se oponen, para una vida tan corta—

Un enjambre tan nebuloso como vasto, abejas parece, entontecidas se lanzan contra los cristales de los edificios nuevos de cristal parece, porque reflejan o más bien son parte

Del cielo que se encapota súbito, como parece que siempre sucede en estas latitudes que todavía nos son extrañas

Que se encabritan como yeguas en celo—incólumes y persistentes—la marca de la (así llamada) civilización no podrá nunca amansarlas

Aunque borre y tape los paisajes—así las abejas se lanzan ciegas y embadurnan los cristales al reventar contra ellos—su brújula instintiva indicando flores que ya no existen

Así, sin que lo supiera, lanzado como otra abeja u otro animal pese a la cuidada musculatura que se arquea en la polera con un logo reconocible y reconocido, arquea las addidas el fuerte empeine, los muslos, pantorrillas y glúteos bajo los pantalones fit con cada paso elástico

Entrando saliendo del mall del café mientras guarda su tableta y atrae las miradas de las niñas, de las señoras jóvenes

Pero se pueden entregar algunas precisiones: 1) Entre los malls que hay en la ciudad el mejor para gente como uno es el de Billings Bridge, en cuya cafetería se pueden ver viejos eslavos jugando a las cartas y al ajedrez, a somalíes hablando y gesticulando, que a veces asustan al paseante casual que no sabe que no están peleando sino que es su estilo de hablar

2) La mesa a la que se sientan ciertos personeros para dividirse lo que queda del mundo es larga, los comensales son numerosos. Uno de los discípulos renegados afirma que no se trata de 12, sino de 12 x 12, 144. No vamos a disputar sobre cosas de números, puede que sean hasta 666. Las insignias, distintivos, símbolos de los que atienden el banquete son variados, y uno podría decir, incluso opuestos. El estudioso o el interesado (no soy ni uno ni otro) podrá reconocer algunos emblemas milenarios entre algunos muy nuevos. Tampoco queda claro quién hizo, o envió, las invitaciones, o si se autoconvocaron. O cómo.

Ellos a medias han llegado a creer lo que dicen las teorías conspirativas que proclaman gran parte de la edípica izquierda anglosajona: una conspiración de estadistas, magnates y empresarios que se dividen el mundo—que inventan guerras y ocupaciones—financian y entrenan movimientos y grupos. Desconfiados escudriñan las expresiones de los otros asistentes. Al menos eso es lo que quisiéramos creer. Por doctrina sin embargo sabemos que esta imagen oculta una pavorosa dialéctica sin sujeto

II

Los humores recorrían las venas y arterias, impregnaban los tejidos de este protagonista, incluso su cerebro mismo. Su piel respondía a las variaciones de la humedad ambiente y llevaba ese mensaje a las terminaciones nerviosas ellas mismas viscosas hasta el instante y lugar mismo de la sinapsis con otras como ellas, donde por un instante florecía la energía eléctrica, pura y seca, luminosa, antes de perderse otra vez en ese miasma acuoso que identificaba ese ser con la otra infinidad de la vida a la postre marítima. Un científico premunido de todos los adelantos y avances de la ciencia en un laboratorio intocado por las múltiples guerras debido a su auspicio por un consorcio de las mismas corporaciones que financiaban el armamento de las facciones en lucha y que  a través de intermediarios les vendían productos de diversa sofisticación y poder de fuego infirió que ese momento electrónico era el que señalaba el nacimiento del espíritu

En otro extremo del planeta el artista urbano no concilia el sueño pese a dos masturbaciones, la lectura de viejos comics, dos cigarrillos y unas uvas, ¿es acaso el despeñadero de la historia contemporánea que en las pantallas, la chica y la grande, se desbarranca en multitudes sin fin de fanáticos que enceguecidos por la religión de desmiembran, crucifican  y decapitan entre sí, avizorando allá en lo alto multitudes de vírgenes, ríos de miel y leche? ¿O simplemente que decide que el único libro que lo puede entretener o divertir es ése que tendrá que escribir él mismo, pero que nunca podrá publicar?

Thursday, October 30, 2014

Me voy por el cuerpo de Chile (nota sobre "Reflexión hacia el Sur"


 Roberto Rivera Vicencio
 
La voz de Jorge Etcheverry (1945) desde el Grupo América y la Escuela de Santiago en el Instituto Pedagógico de los setenta, se consolida con “Reflexión hacia el Sur” como una de las más singulares y representativas de la poesía chilena, pese a su ya demasiado largo exilio canadiense.

Voz que se ubica equidistante de una lírica de la ruptura y a la vez de la tradición, en un curioso engranaje de estilo que recuerda el Chile fundacional de Pezoa Véliz llevado por un fluir de modernidad y post modernidad, una voz colectiva e íntima que engarza en la conformación de la historia reciente de nuestro país, ese modo de “no ser” que se extiende hasta la divagación para luego hacernos sentir en el temblor subterráneo, la semilla, de este “pueblo extrañamente dotado por la naturaleza” y la duda de estos “hijos de mirada sensible y perpleja”.

El Chile oficial y mítico de nuestras representaciones toma cuerpo en esta poesía para mostrarnos su revés, la otra historia, la de los movimientos sociales, la de la mujer de ojos grandes y amplio regazo que proyectan su estirpe desde la Araucanía, desde el perfil anguloso de Inés de Suárez, el mestizaje, la íntima y secreta historia de la familia de Chile, la mujer, siempre la mujer en su centro, en tanto hombres borrosos toman cuerpo y consistencia pasando a cuchillo a los mayores de ocho años en la campaña de exterminio de Arauco, al lado o frente a los hijos de Caupolicán que cargan hoy sacos de harina en las panaderías, hijos de voces agudas que hablan con los pájaros y un buen día emigran a las ciudades a buscar trabajo.

Etcheverry reinterpreta, encuentra nuevos referentes y significados, actualiza el Chile mítico en una suerte de mosaico en movimiento, esa parte que subyace de nuestra historia cubierta por la neblina, cada vez más imprecisa y lejana, presente en esta mirada solitaria y huérfana que no sube a nacer conmigo, no podría (“Dejemos a ese gran pájaro alejarse”, dice Etcheverry), sino que surge de un nosotros desplazado y disperso por la perdigonada por los cuatro puntos cardinales, deambulando por ciudades irreales cuando “Tienes razón, aunque te has puesto un poco gordo y se te ve demasiado tranquilo últimamente”.

En esta suerte de promiscuidad, en “Postales I y II”, no sabemos si los hijos de pescadores se ponen ropa deportiva. O si los veraneantes se tostaron en la playa, lo que sí sabemos es que la señora pasa con la bolsa de las compras, jadeando, subiendo la cuesta, como diciendo “Hasta aquí no más llegamos” que casi podemos ver y nietos que hablan otra lengua y comen otros alimentos, tratan de pensar que los montes y los valles y la larga costa eran un sueño. Etcheverry nos recuerda a Gabriela Mistral, nos recuerda “Montañas Mías”: “Y aunque me digan el mote / de ausente y de renegada, / me las tuve y me las tengo / todavía, todavía, / y me sigue su mirada” y “ Salto del Laja” esos versos: “cae la mártir indiada / y cae también mi vida”. Un constante rediscutirse nuestros orígenes como parte de nuestros proyectos y anhelos, “metiendo primero el pie y luego la mano y el cuerpo entero en el engranaje del día, recomponiendo los objetos y las relaciones sociales”, una poesía donde la social y lo íntimo y subjetivo se juntan para tomar nuevos caminos y sentidos, la poesía actual y vigente de nuestro Chile.

Sunday, October 5, 2014

Delirium, de Akiles de Castro


Ottawa: Split Quotation/La cita trunca, 2013, 91 páginas (prólogo de Jorge Etcheverry).

L. Fernando Veas Mercado

Nota sobre el libro más reciente de "El alba volante", rama de poesía en castellano de Split Quotation/La cita trunca


Akiles de Castro es el seudónimo de David Castro Rubio. Nació en 1957 en Santiago, Chile. Su adolescencia y edad adulta las ha vivido en Montréal desde 1974. Desde niño habla inglés y puede escribir indistintamente en esa lengua y en español. Sus viajes han enriquecido sus poemas que han sido publicados en Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, México y Perú. En 2003 publicó, Cleo su primer libro (en edición bilingüe) y posteriormente, en 2008: By this River

Delirium aparece como un poema narrativo que podríamos pensar como inicial de un joven poeta. En realidad es una remembranza, como toda poesía: evocación de un hablante que inicia un viaje, motivo recurrente en literatura. El yo que emite el discurso decide salir de un entorno siniestro en el cual su degradación no tiene atenuantes; decide terminar con una vida hueca, zambullida literalmente en el alcohol y partir en busca de libertad, de cariño, de vida. Lo único que posee es su posible destino de poeta. Poeta no sólo marginal sino casi maldito, mal amado, dipsómano y solitario, pero libre. El delirio del hablante es su salida de lo habitual; de su cotidianeidad y de la de los demás: la libertad. El suyo será un viaje catártico hacia las alturas y pureza de la Rockies donde tal vez encontrará lo que le falta, tal vez más que un dios que no se manifiesta, al menos para él, en casi nada. Sí, tal vez en los amaneceres que los confortarán en su vagabundeo en busca no de El Dorado o de una Ítaca sino del deseo de conformarse en su fe de poeta.

Más que la llegada o el posible encuentro de una meta, de un algo iluminador, interesa más el viaje en sí, el estar en un tiempo de su existencia:

“Soy un momento en el tiempo”

que tal vez podrá perdurar en un espacio; en los Rockys, alturas:

Donde se respira un aire tan puro
Que es de llenarse los pulmones y
Sentirse contento. Alturas,
Donde se puede ver el sol brillante
Fundir la nieve blanca
De vuelta en agua pura

Y en ese paisaje, Ícaro aún no se quema las alas. Por eso, al pesimismo inicial sucederá el deseo de vivir.

Eso le ayuda a superar el falso atractivo hiperrealista de las ciudades especialmente de la falsa entre las falsas: La Vegas; charada del mundo moderno, al final del cual puede estar su lugar de descanso…Hay algunas “tentaciones”, como las notadas por Etcheverry, homologables a las de Ulises en su viaje de regreso y el estado de ánimo beatniks.



Esta mezcla de desconcierto y desencanto ya está al comienzo:

Pude haber hecho algo mejor
Que vagar solitario para encontrar
El verdadero significado de la vida.
Para descubrir que nada
Importa realmente,
después de todo.

Pero el hablante se puso en movimiento, inició una búsqueda, por eso, lo que resalta en la escritura es el ansia de libertad y de vivir que a ratos podría sugerirnos la explosión vital de un Whitman pero también la poesía de Dylan Thomas y Kerouac y esos viajes iniciáticos como los de los road movies como Easy Rider o, como lo señala el prologuista, de las “novelas de formación”. Es la búsqueda de la casa:

A casa ya voy.
Desgraciadamente el último hotel,
Con la gorda ancha y su iguana regalona.
Pero a casa voy

En Delirium todo es personal, como un delirio provocado por el alcohol o las drogas pero que son recuperación de la sobriedad del hablante lo que, le lleva a sus frases finales.

El hablante, cuando cree llegar al término de su periplo quedará tan desconcertado como al iniciar su marcha a través de una Norteamérica vista a grandes rasgos por un veloz viajero desencantado pero que goza con los deslumbramientos mínimos a que puede tener acceso.

Al final, está el comienzo se cambia un puta gorda y rubia por otra mujer gorda que fuma cigarro y que desaparece después de un ¡OM! que lo reenvía a recomenzar, o empezar de verdad su vida.

El hablante poético en este delirio y con su salida de él, ha terminado su prehistoria. En ese final de viaje no hay meta alcanzada sino reintegración, no a los surcos de una vida normal u ordinaria, sí a su propia huella, a su propio sendero vital. El final del viaje es el principio de su verdadera vida, el comienzo de la historia, de su historia.

El volumen incluye un llamado: Revuelta joven que implica una opinión sobre la realidad en relación a la juventud. De lo personal se pasa a lo colectivo y a un compromiso que recuerda varias doctrinas. Estimo que esta parte implica el deseo de este otro hablante para que nadie pase de largo por una realidad que no tiene nada de la hiperrealidad de Las Vegas, por ejemplo, o la cotidianeidad absurda llena de todo lo que da el mundo actual en todos los países, regalo neoliberal. Más que una realidad, son deseos dicho textualmente, anarquistas, lo que despista un poco ya que el llamado es una invitación expresada ya por muchos hace mucho tiempo y, visto así, lo considero un recordatorio, y un deseo de no envejecer consintiendo a pesar que poco se pueda hacer para cambiar la situación denunciada. Estimo que es una obligación moral que se impuso el hablante y que le ayuda a vivir.


Wednesday, October 1, 2014

Amenazaban lluvia

Juana Petra Soler

Las nubes amenazaban lluvia
Cuando chica en mis cerros
Pedrosos y dorados como una iglesia antigua
La lluvia nos perseguía como un sueño
Era rara su venida
A ese nido de roca en que el pueblo se anidaba
Abajo un lago azulísimo
En el centro de una palma pétrea y arenosa
De casi todos los tonos del amarillo y el naranja
Y el cielo un dolor azul
Y las escasas nubes pasaban raudas
Negábannos su carga
casi siempre
Pero nos provocaban imaginaciones de animales
O rostros

Pero ahora que añoro
Por la ventana citadina
Veo ese otro paisaje
Aquí la lluvia es sucia
Demasiado frecuente
Pero no me miento

Cuando como pájaros o arañas
Nuestra niñez anidaba en las rocas
No veíamos esos colores
Aunque estaban
Ahora sí
y me los invento
Con ansias
Sobre la tela de esos días

Wednesday, September 10, 2014

Lorca

Jorge Etcheverry

Se abre la puerta del cielo y se suelta hacia la tierra el bullicio de la música, el cantar, el jolgorio y los requiebros
Ambiguos gitanillos de camisa abierta, cinturas tan delgadas que casi inexistentes alargan sus brazos para recibir esa alma que llega anulando con su vuelo el estruendo de las bombas

De aceituna y de jazmín, como él decía, pero también de sangre, como también alguna vez dijo la faz de esa mujer que cubre el horizonte y no sabemos si llora, ríe o canta

Si celebra o deplora la muerte de los descerrajados violentamente por las fuerzas parsimoniosas y torpes de las historias
Si celebra o deplora el llanto primero y ansioso de las miríadas de niños dispuestos a vivir

Los pájaros también ambiguos de la religión o las religiones, que son varias, se ponen la cabeza bajo el ala pero no pueden evitar mirar de costado con el ojo que dejan afuera

La revolución, ella, acoge al alma del poeta que no es alma pero que llega a alguna parte que no es cielo, pero sí algo que construimos nosotros para ponerlo a él y a otros como él

Con los brazos tendidos lo acoge pese a la presencia innegable de todos los estereotipos que se arremolinan y dramatizan tan eficazmente en su gran obra poética

Situada allá arriba, como la situamos, mujer como la concebimos es su presencia misma genérica, celestial y rebelde, redentora, la que absuelve a esos hombres machistas y pendencieros, que sacan cuchillo y matan por honor, por la sangre, el terruño, la familia

Esas mujeres de su casa, destinadas a criar hijos después de casarse con los varones que las ganan en esos entreveros, cuya única rebeldía o realización son formas del canto que exprese su sensualidad y angustia

La traición y la coquetería que las acercan—ya lo hemos dicho—al cuchillo vengador del marido o el novio

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Ottawa, Ontario, Canada
Canadá desde 1975, se inicia en los 60 en el Grupo América y la Escuela de Santiago. Sus libros de poemas son El evasionista/the Escape Artist (Ottawa, 1981); La calle (Santiago, 1986); The Witch (Ottawa, 1986); Tánger (Santiago, 1990); Tangier (Ottawa, 1997); A vuelo de pájaro (Ottawa, 1998); Vitral con pájaros (Ottawa; 2002) Reflexión hacia el sur (Saskatoon, 2004) y Cronipoemas (Ottawa, 2010) En prosa, la novela De chácharas y largavistas, (Ottawa, 1993). Es autor de la antología Northern Cronopios, antología de narradores chilenos en Canadá, Canadá, 1993. Tiene prosa, poesía y crítica en Chile, Estados Unidos, Canadá, México, Cuba, España y Polonia. En 2000 ganó el concurso de nouvelle de www.escritores.cl con El diario de Pancracio Fernández. Ha sido antologado por ejemplo en Cien microcuentos chilenos, de Juan Armando Epple; Latinocanadá, Hugo Hazelton; Poéticas de Chile. Chilean Poets. Gonzalo Contreras; The Changuing Faces of Chilean Poetry. A Translation of Avant Garde, Women’s, and Protest Poetry, de Sandra E.Aravena de Herron. Es uno de los editores de Split/Quotation – La cita trunca.

Instalación en la casa de Parra en Las Cruces

Instalación en la casa de Parra en Las Cruces
Chile, 2005, Foto de Patricio Luco. Se pueden ver en esta "Biblioteca mínima indispensable" el Manual de Carreño, el Manifiesto Comunista y Mi Lucha

Chile, 2005

Chile, 2005
Una foto con el vate Nicanor Parra, candidato al premio Nobel de Literatura