Edgardo Sapiaín
Así
El planeta
Como vasta redoma
Envuelta en los gases naturales
De su atmósfera
Y las estrías crecientes
Letales
Por nosotros creadas
Que como un reloj de arena
Dejan pasar sus granos
Uno a uno
Hasta el enrarecimiento definitivo
Del aire
Todo visto desde ese satélite sempiterno
Achurado por milenios del roce
De gases interestelares
El impacto de partículas de diverso grosor
Que nos sobrevivirá
A nosotros sus creadores
Sonámbulos
Un minuto de conciencia
En el cosmos
Blogista de algún modo personal, pero que acepta anuncios, colaboraciones y comentarios de lectores y etcheverroides. Dedicada sobre todo a textos, literatura (eventos, artículos, crítica, metacrítica, etc.), política en sentido amplio--y en el otro-- e ideas. Dirigir la correspondencia a jorgecheverry@yahoo.com o a jorgeetcheverry@rogers.com
Friday, August 26, 2011
Thursday, August 4, 2011
Otra de Dios
Arturo Méndez-Roca
Imagínate que en algunos casos en que el eventual condenado en realidad no va a estar friéndose o asándose por mucho tiempo, ya que si bien algunos teólogos y gran parte de la tradición eclesiástica sostienen de manera en general implícita que los condenados lo son por la eternidad, sin importer mucho el tipo de pecado--piensa tú en una especie de mecanismo para adelantar un poco la pena, lo que incluso puede llevar a que el presunto condenado pase derecho al purgatorio o al cielo, ahorrando así espacio y trámites. En estos casos se le otorgan al pecador venial o compensatorio (pecador compensatorio: aquel que, si bien peca su buen poco, es a la vez objeto de traiciones, torturas o vilezas que equilibran un poco la balanza en su caso), unos años o lustros de un cierto infierno en la tierra, durante la vida, que puede que hagan exclamar al objeto de esta medida que « la vida es un infierno ». Pero oscuramente, y en los casos análogos al mio que conozco, nunca les he escuchado enunciar, oralmente o por escrito, « qué he hecho yo para merecer esto », ya que en el fondo nosotros somos perfectamente conscientes de lo que nos pasa y porqué nos pasa, y si no somos católicos o en general trascendentalistas, pensamos en una especie de Karma, en una ley de las compensaciones que se insinúan incluso en las mentalidades más modernas y materialistas, incluso en la de militantes o ex militantes de la izquierda, pero que además puede adquirir un vago lenguaje científico, tesis antítesis, acción reacción, globalización localización etc., lo que hace que incluso mentalidades como la mía, no desconocedoras de los mitos ocultistas y religiosos pero con una sana formación materialista de base se sientan confortables en el seno de una parecida concepción
Imagínate que en algunos casos en que el eventual condenado en realidad no va a estar friéndose o asándose por mucho tiempo, ya que si bien algunos teólogos y gran parte de la tradición eclesiástica sostienen de manera en general implícita que los condenados lo son por la eternidad, sin importer mucho el tipo de pecado--piensa tú en una especie de mecanismo para adelantar un poco la pena, lo que incluso puede llevar a que el presunto condenado pase derecho al purgatorio o al cielo, ahorrando así espacio y trámites. En estos casos se le otorgan al pecador venial o compensatorio (pecador compensatorio: aquel que, si bien peca su buen poco, es a la vez objeto de traiciones, torturas o vilezas que equilibran un poco la balanza en su caso), unos años o lustros de un cierto infierno en la tierra, durante la vida, que puede que hagan exclamar al objeto de esta medida que « la vida es un infierno ». Pero oscuramente, y en los casos análogos al mio que conozco, nunca les he escuchado enunciar, oralmente o por escrito, « qué he hecho yo para merecer esto », ya que en el fondo nosotros somos perfectamente conscientes de lo que nos pasa y porqué nos pasa, y si no somos católicos o en general trascendentalistas, pensamos en una especie de Karma, en una ley de las compensaciones que se insinúan incluso en las mentalidades más modernas y materialistas, incluso en la de militantes o ex militantes de la izquierda, pero que además puede adquirir un vago lenguaje científico, tesis antítesis, acción reacción, globalización localización etc., lo que hace que incluso mentalidades como la mía, no desconocedoras de los mitos ocultistas y religiosos pero con una sana formación materialista de base se sientan confortables en el seno de una parecida concepción
Thursday, July 14, 2011
Introducción a Chilean Poets. A new Anthology
Versión en castellano de la introducción a la antología Chilean Poets. A new Anthology (Marick Press, 2011), de la que aparezco como editor
Hacer una antología de poesía de cualquier tipo es una tarea preñada de riesgos. Una antología de poesía de un país determinado los multiplica. No se puede pretender exhaustividad, siempre habrá nombres que no se incluyen. Los criterios de calidad literaria varían de generación en generación, y son diferentes según los diversos grupos sociales y culturales. A las finales, una antología representa los antecedentes sociales y culturales del autor, su ideología y preferencias, así como su grado de conciencia de la institución literaria o sus conexiones con ella. A lo más el editor puede trabajar al interior de esas corrientes históricas y establecer un pacto con esas relatividades.
Una antología de poesía chilena debe incluir a los clásicos indiscutibles, en este caso a Neruda, la Mistral, de Rokha, Parra y Huidobro. En lo que respecta a las múltiples voces de la poesía chilena, hemos preferido entregar una muestra, a veces de lo más representativo o que recoja características comunes a un grupo o generación, otras veces de lo sobresaliente en términos de su acogida crítica, (teniendo en cuenta que la recepción crítica siempre es relativa y depende las tendencias del momento y del mercado del libro). Además, esta antología da espacio considerable a voces nuevas o relativamente nuevas de las variadas facetas de la poesía chilena contemporánea. En algunos casos no nos hemos restringido exclusivamente a los poetas o poemas más conocidos, o a las preferencias de la crítica establecida. Así hemos seleccionado a algunos de los poetas más notables de diferentes generaciones y orientaciones junto a otros que creemos se destacan especialmente en o representan a diferentes perspectivas y posiciones estéticas o temáticas. En esta empresa, hemos incluido poetas de los diversos períodos, regiones y orientaciones de la poesía chilena contemporánea, que esperamos le entregue a los lectores un sentido de la gran variedad de este corpus de trabajo. La poesía chilena se puede considerar como el resultado de la tensión productiva de tendencias opuestas, de solicitaciones encontradas, de la lucha permanente de la institución y lo establecido con lo nuevo; del centro urbano fagocitario con las regiones; de la continuidad con el cambio; de la necesidad de significado, contenido y valores, con la ruptura y exploración lingüísticas; del país geográfico con la producción de la diáspora; de la publicación comercial y la inserción en el mercado de bienes y mercancías con las iniciativas marginales; de las aventuras vanguardistas en el límite del lenguaje con el afán de la comunicación simple y universal. Eso da como resultado una poesía “tanta y tan variada”, como expresara alguna vez la crítica Soledad Bianchi, en que coexisten con diverso grado de presencia pública y publicada prácticamente todas las alternativas (posibles) de la poesía en idioma español, muchas veces produciendo una pluridiscursividad y pluritextualidad al interior de un mismo poema, como en el caso de varios textos antologados.
Como en muchas otras literaturas nacionales, la poesía chilena ya no tiene un canon único que establezca las reglas universales de la escritura, y en la actualidad despliega una variedad y riqueza ilimitadas de forma y contenido. Esto se debe a diversos factores, incluyendo el exilio masivo de escritores chilenos (y de parte importante de la institución literaria chilena) después del golpe de estado de 1973, que dio lugar a la diáspora que siguió. En el caso de este libro, los autores que representan a la diáspora chilena son básicamente de la esfera norteamericana, específicamente Canadá y Estados Unidos, y hemos elegido presentar una combinación de voces chilenas nuevas y establecidas de esta región. Entonces, los poetas chilenos que viven en el extranjero tienen una presencia importante en esta antología.
Como sus contrapartes en Chile, estos poetas muestran muchas orientaciones temáticas y formales. Algunas son voces poéticas experimentadas mientras otras están en sus inicios. La escritura de esta área geográfica y cultural ha probado ser especialmente valiosa para la diáspora literaria y poética chilena. Esta rama de la poesía chilena ofrece versiones especiales de los temas del exilio y la dislocación, la nostalgia, la asimilación, el compromiso político, la denuncia y la alineación. Así, entre las diversas facetas de esta antología, están presentes textos con los temas y formatos que se podían esperar de la poesía del exilio y la inmigración, como el desarraigo, la nostalgia y la comparación entre ambas sociedades y culturas, la originaria y la anfitriona. Pero la obra de estos poetas ilustra además las hibridaciones temáticas y formales de la poesía chilena producida fuera del país, que en algunos casos ha incorporado elementos culturales y lingüísticos de los países anfitriones. Por supuesto que estos temas y la experimentación estilística no son nuevos en el caleidoscopio de la poética chilena, ya que la Mistral, Neruda o Huidobro, eran exilados o trasplantados que escribieron importantes obras durante su residencia en el extranjero. La poesía diaspórica chilena incorpora además los otros elementos presentes en el variado, ubicuo y polidiscursivo friso de la poesía chilena, que es una especie de mundo alternativo que refleja las instancias y la historia de la vida nacional dentro y fuera de sus fronteras.
Otros cambio social e histórico significativo que ha alterado el territorio de muchas literaturas nacionales—incluyendo a la chilena—es el advenimiento de la globalización. Por ejemplo, las políticas identitarias inicialmente asociadas con el “primer mundo”, se han extendido a través de gran parte del así llamado “mundo en desarrollo”, incluyendo a América Latina, donde han tenido una enorme resonancia, ya que las condiciones sociales y culturales para estas políticas ya estaban profundamente enraizadas. En las últimas décadas, el proceso de validación (y reconocimiento) del género, los grupos étnico, las comunidades y el lenguaje, ya en marcha en las literaturas del primer mundo—por ejemplo de la literatura gay, feminista, indígena y étnica en general— se ha incorporado rápidamente a las tendencias, movimientos y agrupaciones de la literatura chilena. De manera que hoy en día algunos poetas y cierta poesía se han convertido en, o se consideran, representativos de, esos grupos sociales o culturales, mientras que por ejemplo los poetas chilenos en los 1960 se agrupaban en general por sus distintas maneras de conceptuar la poesía y escribirla, así como por sus distinciones geográficas. Los medios virtuales y las TIC (tecnologías de información y comunicaciones) también han alterado la conformación, territorio y parámetros de las literaturas ‘nacionales’, haciendo difícil que uno pueda referirse como nacional solo a lo que se escribe en el interior de las fronteras físicas de un país determinado.. Por estas razones hemos decidido escoger a autores noveles del ‘interior’ del país junto con voces nuevas o más o menos establecidas de la así llamada ‘diáspora’. Muchos se pueden considerar como voces emergentes que en algunas instancias señalan una renovación o una potencial promesa en el ámbito de la poesía.
La internacionalización de la literatura y poesía chilena s ha visto acentuada por la realidad de la globalización con sus migraciones y desplazamientos masivos y diversos. Pero ha sido el curso planetario que ha adquirido la poesía chilena desde el éxodo casi masivo por el golpe, el retorno parcial de sus poetas y la resistencia poética al interior, lo que estableció vasos comunicantes con los idos, lo que ha influido de manera por el momento imprecisable (para mí) en la futura imagen y contorno de este “enorme animal impuro” que es la poesía chilena, cuando a veces amodorrado digiere todo este variado alimento. Quedémonos y despidámonos entonces con un momento de encuentro en un lugar remoto, que se hace vivo y consustancial en la palabra de un poeta que nos ha dejado recientemente:
NOCTILUCAS
Carlos Geywitz
La veo allí,
entregado el rostro a la ventana,
sin más pintura que los ojos ausentes.
Me acerco,
le pido un último cigarro
y observo la línea imperfecta de sus labios.
Nada más que al pasar
el rictus insinúa
historias de disueltos pasajeros.
El pulso de esta noche
amenaza rayar
las paredes de mi corazón.
Dejamos el bar,
partimos luminosos a amarnos,
a intercambiarnos las angustias
sabiendo que el amanecer es inexorable.
Jorge Etcheverry
Hacer una antología de poesía de cualquier tipo es una tarea preñada de riesgos. Una antología de poesía de un país determinado los multiplica. No se puede pretender exhaustividad, siempre habrá nombres que no se incluyen. Los criterios de calidad literaria varían de generación en generación, y son diferentes según los diversos grupos sociales y culturales. A las finales, una antología representa los antecedentes sociales y culturales del autor, su ideología y preferencias, así como su grado de conciencia de la institución literaria o sus conexiones con ella. A lo más el editor puede trabajar al interior de esas corrientes históricas y establecer un pacto con esas relatividades.
Una antología de poesía chilena debe incluir a los clásicos indiscutibles, en este caso a Neruda, la Mistral, de Rokha, Parra y Huidobro. En lo que respecta a las múltiples voces de la poesía chilena, hemos preferido entregar una muestra, a veces de lo más representativo o que recoja características comunes a un grupo o generación, otras veces de lo sobresaliente en términos de su acogida crítica, (teniendo en cuenta que la recepción crítica siempre es relativa y depende las tendencias del momento y del mercado del libro). Además, esta antología da espacio considerable a voces nuevas o relativamente nuevas de las variadas facetas de la poesía chilena contemporánea. En algunos casos no nos hemos restringido exclusivamente a los poetas o poemas más conocidos, o a las preferencias de la crítica establecida. Así hemos seleccionado a algunos de los poetas más notables de diferentes generaciones y orientaciones junto a otros que creemos se destacan especialmente en o representan a diferentes perspectivas y posiciones estéticas o temáticas. En esta empresa, hemos incluido poetas de los diversos períodos, regiones y orientaciones de la poesía chilena contemporánea, que esperamos le entregue a los lectores un sentido de la gran variedad de este corpus de trabajo. La poesía chilena se puede considerar como el resultado de la tensión productiva de tendencias opuestas, de solicitaciones encontradas, de la lucha permanente de la institución y lo establecido con lo nuevo; del centro urbano fagocitario con las regiones; de la continuidad con el cambio; de la necesidad de significado, contenido y valores, con la ruptura y exploración lingüísticas; del país geográfico con la producción de la diáspora; de la publicación comercial y la inserción en el mercado de bienes y mercancías con las iniciativas marginales; de las aventuras vanguardistas en el límite del lenguaje con el afán de la comunicación simple y universal. Eso da como resultado una poesía “tanta y tan variada”, como expresara alguna vez la crítica Soledad Bianchi, en que coexisten con diverso grado de presencia pública y publicada prácticamente todas las alternativas (posibles) de la poesía en idioma español, muchas veces produciendo una pluridiscursividad y pluritextualidad al interior de un mismo poema, como en el caso de varios textos antologados.
Como en muchas otras literaturas nacionales, la poesía chilena ya no tiene un canon único que establezca las reglas universales de la escritura, y en la actualidad despliega una variedad y riqueza ilimitadas de forma y contenido. Esto se debe a diversos factores, incluyendo el exilio masivo de escritores chilenos (y de parte importante de la institución literaria chilena) después del golpe de estado de 1973, que dio lugar a la diáspora que siguió. En el caso de este libro, los autores que representan a la diáspora chilena son básicamente de la esfera norteamericana, específicamente Canadá y Estados Unidos, y hemos elegido presentar una combinación de voces chilenas nuevas y establecidas de esta región. Entonces, los poetas chilenos que viven en el extranjero tienen una presencia importante en esta antología.
Como sus contrapartes en Chile, estos poetas muestran muchas orientaciones temáticas y formales. Algunas son voces poéticas experimentadas mientras otras están en sus inicios. La escritura de esta área geográfica y cultural ha probado ser especialmente valiosa para la diáspora literaria y poética chilena. Esta rama de la poesía chilena ofrece versiones especiales de los temas del exilio y la dislocación, la nostalgia, la asimilación, el compromiso político, la denuncia y la alineación. Así, entre las diversas facetas de esta antología, están presentes textos con los temas y formatos que se podían esperar de la poesía del exilio y la inmigración, como el desarraigo, la nostalgia y la comparación entre ambas sociedades y culturas, la originaria y la anfitriona. Pero la obra de estos poetas ilustra además las hibridaciones temáticas y formales de la poesía chilena producida fuera del país, que en algunos casos ha incorporado elementos culturales y lingüísticos de los países anfitriones. Por supuesto que estos temas y la experimentación estilística no son nuevos en el caleidoscopio de la poética chilena, ya que la Mistral, Neruda o Huidobro, eran exilados o trasplantados que escribieron importantes obras durante su residencia en el extranjero. La poesía diaspórica chilena incorpora además los otros elementos presentes en el variado, ubicuo y polidiscursivo friso de la poesía chilena, que es una especie de mundo alternativo que refleja las instancias y la historia de la vida nacional dentro y fuera de sus fronteras.
Otros cambio social e histórico significativo que ha alterado el territorio de muchas literaturas nacionales—incluyendo a la chilena—es el advenimiento de la globalización. Por ejemplo, las políticas identitarias inicialmente asociadas con el “primer mundo”, se han extendido a través de gran parte del así llamado “mundo en desarrollo”, incluyendo a América Latina, donde han tenido una enorme resonancia, ya que las condiciones sociales y culturales para estas políticas ya estaban profundamente enraizadas. En las últimas décadas, el proceso de validación (y reconocimiento) del género, los grupos étnico, las comunidades y el lenguaje, ya en marcha en las literaturas del primer mundo—por ejemplo de la literatura gay, feminista, indígena y étnica en general— se ha incorporado rápidamente a las tendencias, movimientos y agrupaciones de la literatura chilena. De manera que hoy en día algunos poetas y cierta poesía se han convertido en, o se consideran, representativos de, esos grupos sociales o culturales, mientras que por ejemplo los poetas chilenos en los 1960 se agrupaban en general por sus distintas maneras de conceptuar la poesía y escribirla, así como por sus distinciones geográficas. Los medios virtuales y las TIC (tecnologías de información y comunicaciones) también han alterado la conformación, territorio y parámetros de las literaturas ‘nacionales’, haciendo difícil que uno pueda referirse como nacional solo a lo que se escribe en el interior de las fronteras físicas de un país determinado.. Por estas razones hemos decidido escoger a autores noveles del ‘interior’ del país junto con voces nuevas o más o menos establecidas de la así llamada ‘diáspora’. Muchos se pueden considerar como voces emergentes que en algunas instancias señalan una renovación o una potencial promesa en el ámbito de la poesía.
La internacionalización de la literatura y poesía chilena s ha visto acentuada por la realidad de la globalización con sus migraciones y desplazamientos masivos y diversos. Pero ha sido el curso planetario que ha adquirido la poesía chilena desde el éxodo casi masivo por el golpe, el retorno parcial de sus poetas y la resistencia poética al interior, lo que estableció vasos comunicantes con los idos, lo que ha influido de manera por el momento imprecisable (para mí) en la futura imagen y contorno de este “enorme animal impuro” que es la poesía chilena, cuando a veces amodorrado digiere todo este variado alimento. Quedémonos y despidámonos entonces con un momento de encuentro en un lugar remoto, que se hace vivo y consustancial en la palabra de un poeta que nos ha dejado recientemente:
NOCTILUCAS
Carlos Geywitz
La veo allí,
entregado el rostro a la ventana,
sin más pintura que los ojos ausentes.
Me acerco,
le pido un último cigarro
y observo la línea imperfecta de sus labios.
Nada más que al pasar
el rictus insinúa
historias de disueltos pasajeros.
El pulso de esta noche
amenaza rayar
las paredes de mi corazón.
Dejamos el bar,
partimos luminosos a amarnos,
a intercambiarnos las angustias
sabiendo que el amanecer es inexorable.
Jorge Etcheverry
Wednesday, June 15, 2011
Los dedos
Nieves Fuenzalida
Fueron creciendo con mi cuerpo …se agrandaban con mi tiempo
…jugaron al almacén envolviendo en papel beige la tierra como
azúcar …acariciaron muñecas de rizos negros y ojos anochecidos
de lunas primaverales …y que se enredaron después en cabellos
envueltos en magias adolescentes …en las suavidades del deseo …
en sacapuntas de lápices quebrados …en dar vueltas las hojas de
libros que me decían algo …y con sorpresas de flores secas …en
abrir de llaves que colgaban en puertas misteriosas de monasterios
escondidos …trabajando nudos de marineros de barcos fantasmales
…poniendo rojas boinas que tapaban la oreja izquierda de vientos y
de la verde lluvia …escribiendo en cuadernos atardecidos notas de
amor para el amor …arrullando pieles amadas con su aroma …que
envolví en chales bordados de arcoiris y mariposas …plantando en
maceteros de espacio blanco raíces espesas de albahacas del recuerdo
…constructores de artesanías que cuelgan en árboles perdidos de cerros
oceánicos …pintadores azules de telas blancas …tejedores de redes rojas
para liberar sirenas de largas cabelleras de corales anaranjados …y en
los ahoras de mi aquí traspirando dolores ácidos …que bailan en baños
de aguas calientes y transparentes …para seguir bordando maravillas !!!
Nieves.
15/Junio/2011.
Fueron creciendo con mi cuerpo …se agrandaban con mi tiempo
…jugaron al almacén envolviendo en papel beige la tierra como
azúcar …acariciaron muñecas de rizos negros y ojos anochecidos
de lunas primaverales …y que se enredaron después en cabellos
envueltos en magias adolescentes …en las suavidades del deseo …
en sacapuntas de lápices quebrados …en dar vueltas las hojas de
libros que me decían algo …y con sorpresas de flores secas …en
abrir de llaves que colgaban en puertas misteriosas de monasterios
escondidos …trabajando nudos de marineros de barcos fantasmales
…poniendo rojas boinas que tapaban la oreja izquierda de vientos y
de la verde lluvia …escribiendo en cuadernos atardecidos notas de
amor para el amor …arrullando pieles amadas con su aroma …que
envolví en chales bordados de arcoiris y mariposas …plantando en
maceteros de espacio blanco raíces espesas de albahacas del recuerdo
…constructores de artesanías que cuelgan en árboles perdidos de cerros
oceánicos …pintadores azules de telas blancas …tejedores de redes rojas
para liberar sirenas de largas cabelleras de corales anaranjados …y en
los ahoras de mi aquí traspirando dolores ácidos …que bailan en baños
de aguas calientes y transparentes …para seguir bordando maravillas !!!
Nieves.
15/Junio/2011.
Thursday, May 26, 2011
Jardín del edén
Arturo Méndez-Roca
La salvación de la humanidad iba a ser un procedimiento de máquinas. De más está decir que nosotros no lo podíamos hacer. En esto estoy pensando cuando se procede a seleccionar al elegido para la misión. Somos dos, pero eligen al otro, que se mete primero a la caja, una especie de ataúd metálico o un guardarropa vertical, muy angosto. Pero no se puede cerrar, porque yo tengo que entrar también en la caja, para que se produzca la interacción. Cabemos apenas, él y yo, apretujados, nos ahogamos. Medio asfixiados pujamos por abrir la puerta. Luego al fin nuestras fuerzas aunadas y multiplicadas consiguen romper la caja, salimos, él bajo la forma de lobo y yo con la de león. Afuera hay un territorio vasto, que multiplica sus formas, sonidos y colores para estos nuevos sentidos de fiera míos. Los límites no se advierten. Hay colonias de animales—mato uno ejercitando estos nuevos instintos, esta nueva potencia—y gente, lo que queda de humanidad en el mundo, unos 60.000 como llegaremos a saber más tarde. Ellos nos acogen como a salvadores y guardianes. Para vigilar el perímetro no basta ni con la inteligencia humana ni con la fuerza, agilidad y sensitividad animal. Por eso las máquinas nos han elegido, trasmutado y trasladado hasta acá, a este último refugio humano que han posibilitado. No por compasión. Sino fascinadas por dos cosas: el proceso de reproducción de los tejidos vivos y esos elementos tan específicamente humanos que siempre dábamos por supuestos. Lo que solíamos llamar cultura. Que las máquinas pueden desarrollar a partir de las cosas ya existentes, en infinitas y complejas repeticiones, combinación es y mutaciones. Pero que no pueden originar de la nada simplemente por la trasmutación de ingredientes materiales y la aplicación de patrones.
La salvación de la humanidad iba a ser un procedimiento de máquinas. De más está decir que nosotros no lo podíamos hacer. En esto estoy pensando cuando se procede a seleccionar al elegido para la misión. Somos dos, pero eligen al otro, que se mete primero a la caja, una especie de ataúd metálico o un guardarropa vertical, muy angosto. Pero no se puede cerrar, porque yo tengo que entrar también en la caja, para que se produzca la interacción. Cabemos apenas, él y yo, apretujados, nos ahogamos. Medio asfixiados pujamos por abrir la puerta. Luego al fin nuestras fuerzas aunadas y multiplicadas consiguen romper la caja, salimos, él bajo la forma de lobo y yo con la de león. Afuera hay un territorio vasto, que multiplica sus formas, sonidos y colores para estos nuevos sentidos de fiera míos. Los límites no se advierten. Hay colonias de animales—mato uno ejercitando estos nuevos instintos, esta nueva potencia—y gente, lo que queda de humanidad en el mundo, unos 60.000 como llegaremos a saber más tarde. Ellos nos acogen como a salvadores y guardianes. Para vigilar el perímetro no basta ni con la inteligencia humana ni con la fuerza, agilidad y sensitividad animal. Por eso las máquinas nos han elegido, trasmutado y trasladado hasta acá, a este último refugio humano que han posibilitado. No por compasión. Sino fascinadas por dos cosas: el proceso de reproducción de los tejidos vivos y esos elementos tan específicamente humanos que siempre dábamos por supuestos. Lo que solíamos llamar cultura. Que las máquinas pueden desarrollar a partir de las cosas ya existentes, en infinitas y complejas repeticiones, combinación es y mutaciones. Pero que no pueden originar de la nada simplemente por la trasmutación de ingredientes materiales y la aplicación de patrones.
Tuesday, May 10, 2011
Socialismo cibernético
Jorge Etcheverry como El abuelo
Parecía que todo el mundo estaba preocupado por las próximas elecciones federales en el país, hablamos de Canadá. Eso llenaba los medios, que aparte de la próxima boda real inglesa, no hacían más que repetir los ires y venires y las caras de esos tres políticos que a la postre y aparentes diferencias, iban a gobernar más o menos lo mismo, como está sucediendo en general en el Mundo Desarrollado y en gran parte del otro, que ahora se llama Mundo en Vías de Desarrollo, para no ofender ni mirar en menos. Bueno, pero aunque la gente no está ni ahí—para usar una expresión de mi país de origen—con este evento cívico, la cosa política está de todas maneras más o menos agitada. Cosa del ambiente. Claro que, otra vez, este interés en la política sólo entre la poquísima gente que se preocupa, o a la que le interesa la política por estas latitudes, muchas de ellas personas de origen extranjero que han venido a parar aquí escapando conflictos o penurias en las cuatro esquinas del mundo. Porque hay que reconocer que con todos sus bemoles, todavía en este país la vida es bastante fácil en comparación y no te van a estar metiendo preso o haciéndote desaparecer por tus ideas políticas (todavía). A lo más, en un futuro a lo mejor lejano, está la ínfima posibilidad de que en un futuro quizás próximo, un joven bomba imbuido en un delirio escatopornográfico te haga volar en pedazos. Pero no a ti como persona, no es nada personal sino de convicciones, sino como habitante de la ciudad, transeúnte, ciudadano occidental, pasajero o consumidor en el paseo público, bus, tren o mall de que se trate.
Bueno, pero ya nos estamos yendo por los cerros de Úbeda, como dicen los españoles. Cosas de la edad, uno empieza a desvariar y a dar lecciones, sobre todo si ha sido profesor, como el que habla. Defecto que también tiene el Beto, un argentino casi de la edad mía, pero que se le nota más, que en su momento estuvo en el ERP en Argentina, después pasó a Italia y ahora vive aquí. Bastante desilusionado de la izquierda italiana—la mayoría del electorado que votaba por las diferentes izquierdas y a la postre siempre salía la derecha—, por ejemplo, las interminables discusiones, la falta de organización, el caudillismo y el personalismo, el nepotismo y el amiguismo. Me lo dice a me, pensé para mis adentros mientras lo escuchaba, dejando que se me enfriara el café, cuyo número de tazas diarias he disminuido por razones de salud. Y pasó a decirme que el socialismo científico por estos días no tenía nada de científico—Cuéntate una nueva, pensé—, que se había demostrado por ejemplo en Libia, Sudáfrica, Zimbabwe, en alguna medida Nicaragua, etc., que en todas partes menos, parece, en Cuba, que una de las causas del derrumbe del campo socialista era que los mandatarios y líderes, las cúpulas partidarias, empiezan de lo más bien, pero al cabo de unos años o décadas se corrompen, se les sube el poder a la cabeza, les baja la locurita y/o la persecuta y empiezan a repartirse el país con sus colaboradores, a liquidar a sus percibidos competidores y terminan convertidos en unos dictadores rodeados de una camarilla. Incluso el tata Stalin, que había llenado las oficinas del Kremlin de coterráneos y compinches y no había dejado a títere con cabeza entre las diversas posiciones y tendencias del campo socialista. “Eso es disco rayado”, le dije “ya lo dijo el Barbas de Chivo (Trotzky) en Los crímenes de Stalin y en La revolución traicionada. Además en una de éstas es cosa de la condición humana, ya que todavía ¿todavía? Somos unos animales”, le dije. Claro que sé muy bien que esto va a contrapelo con esa idea de los marxistas, o de algunos que se proclaman marxistas (¿cuáles, a estas alturas?) de que los humanos somos fundamentalmente buenos, unos angelitos, que las masas tienen una brújula infalible (el instinto de las masas). Eso fue más o menos lo que dije,
Pero él, que siempre ha sido acelerado y más cuando está nervioso, ya me estaba diciendo que si había visto esa serie de películas de los Terminator, de ese futuro regido por máquinas, que había un grano de verdad en todas esas representaciones de la cultura de masas—y no tan de masas, tuve ganas de decirle—yo no me he perdido una, y hasta me compré los libros, y eso que tengo un doctorado y por ahí hasta dicen que soy un intelectual. Pero había cierta razón en su argumento posterior. Y aunque parezca al comienzo descabellado, a lo mejor es una buena manera de evitar la corrupción y la decadencia de los regímenes socialistas del ‘socialismo real’, como a veces todavía se le denomina curiosamente. Todavía no conozco un socialismo irreal. Bueno, las derechas siempre dicen que el socialismo va contra la así llamada ‘naturaleza humana’, sus portavoces más furibundos suelen combinar el fundamentalismo cristiano y una concepción darwiniana harto materialista del hombre, lo que tiene un resultado totalmente esquizofrénico, pero que les funciona, ya que todavía están manejando el buque y cortando el queso de lo más bien.
Bueno, para resumir el Beto me dijo que los avances de la tecnología y la cibernética, el aumento de la capacidad de los computadores, la nanotecnología, las avanzadas técnicas en la medicina, etc.—Guagua L’Amore, que ahora es mesera en este café, dejó el estriptease y está matriculada en la universidad, trataba de escuchar con la oreja parada—harían posible tanto la realización del mito del ciborg, alianza del cuerpo humano y elementos mecánicos, como de las supercomputadoras que a su vez podrían generar inteligencia artificial. Los futuros partidos revolucionarios/socialistas del futuro tendrían un Comité Central compuesto de inteligencias artificiales y para poder entrar en sus ‘mandos medios’, las personas tendrían que probar que eran un 60% artificiales por lo menos.
Conversando con Guagua (no su verdadero nombre) unos días después, en el café, le tuve que decir que en principio lo del Beto no parecía tan descabellado y que lo iba a llamar por teléfono—curiosamente a ese apóstol de lo virtual no le gusta usar email— para disculparme por haberlo tomado un poco en chunga y haberme puesto tan pesado y un poco irónico. Guagua me decía que si él venía a compartir conmigo sus cosas, las ideas que se le ocurrían, era porque me respetaba y me consideraba y que yo no tenía derecho a portarme irónico con él. Luego me dijo que en todo caso ya se le había pasado en enojo y que ahora estaba en otra, que le había dicho que las fotos de Bin Laden no iban a ser dadas a conocer nunca porque iba a quedar en evidencia que era en realidad un extraterrestre...entonces volví a guardar el celular. Creo que voy a borrar el número del Beto
Parecía que todo el mundo estaba preocupado por las próximas elecciones federales en el país, hablamos de Canadá. Eso llenaba los medios, que aparte de la próxima boda real inglesa, no hacían más que repetir los ires y venires y las caras de esos tres políticos que a la postre y aparentes diferencias, iban a gobernar más o menos lo mismo, como está sucediendo en general en el Mundo Desarrollado y en gran parte del otro, que ahora se llama Mundo en Vías de Desarrollo, para no ofender ni mirar en menos. Bueno, pero aunque la gente no está ni ahí—para usar una expresión de mi país de origen—con este evento cívico, la cosa política está de todas maneras más o menos agitada. Cosa del ambiente. Claro que, otra vez, este interés en la política sólo entre la poquísima gente que se preocupa, o a la que le interesa la política por estas latitudes, muchas de ellas personas de origen extranjero que han venido a parar aquí escapando conflictos o penurias en las cuatro esquinas del mundo. Porque hay que reconocer que con todos sus bemoles, todavía en este país la vida es bastante fácil en comparación y no te van a estar metiendo preso o haciéndote desaparecer por tus ideas políticas (todavía). A lo más, en un futuro a lo mejor lejano, está la ínfima posibilidad de que en un futuro quizás próximo, un joven bomba imbuido en un delirio escatopornográfico te haga volar en pedazos. Pero no a ti como persona, no es nada personal sino de convicciones, sino como habitante de la ciudad, transeúnte, ciudadano occidental, pasajero o consumidor en el paseo público, bus, tren o mall de que se trate.
Bueno, pero ya nos estamos yendo por los cerros de Úbeda, como dicen los españoles. Cosas de la edad, uno empieza a desvariar y a dar lecciones, sobre todo si ha sido profesor, como el que habla. Defecto que también tiene el Beto, un argentino casi de la edad mía, pero que se le nota más, que en su momento estuvo en el ERP en Argentina, después pasó a Italia y ahora vive aquí. Bastante desilusionado de la izquierda italiana—la mayoría del electorado que votaba por las diferentes izquierdas y a la postre siempre salía la derecha—, por ejemplo, las interminables discusiones, la falta de organización, el caudillismo y el personalismo, el nepotismo y el amiguismo. Me lo dice a me, pensé para mis adentros mientras lo escuchaba, dejando que se me enfriara el café, cuyo número de tazas diarias he disminuido por razones de salud. Y pasó a decirme que el socialismo científico por estos días no tenía nada de científico—Cuéntate una nueva, pensé—, que se había demostrado por ejemplo en Libia, Sudáfrica, Zimbabwe, en alguna medida Nicaragua, etc., que en todas partes menos, parece, en Cuba, que una de las causas del derrumbe del campo socialista era que los mandatarios y líderes, las cúpulas partidarias, empiezan de lo más bien, pero al cabo de unos años o décadas se corrompen, se les sube el poder a la cabeza, les baja la locurita y/o la persecuta y empiezan a repartirse el país con sus colaboradores, a liquidar a sus percibidos competidores y terminan convertidos en unos dictadores rodeados de una camarilla. Incluso el tata Stalin, que había llenado las oficinas del Kremlin de coterráneos y compinches y no había dejado a títere con cabeza entre las diversas posiciones y tendencias del campo socialista. “Eso es disco rayado”, le dije “ya lo dijo el Barbas de Chivo (Trotzky) en Los crímenes de Stalin y en La revolución traicionada. Además en una de éstas es cosa de la condición humana, ya que todavía ¿todavía? Somos unos animales”, le dije. Claro que sé muy bien que esto va a contrapelo con esa idea de los marxistas, o de algunos que se proclaman marxistas (¿cuáles, a estas alturas?) de que los humanos somos fundamentalmente buenos, unos angelitos, que las masas tienen una brújula infalible (el instinto de las masas). Eso fue más o menos lo que dije,
Pero él, que siempre ha sido acelerado y más cuando está nervioso, ya me estaba diciendo que si había visto esa serie de películas de los Terminator, de ese futuro regido por máquinas, que había un grano de verdad en todas esas representaciones de la cultura de masas—y no tan de masas, tuve ganas de decirle—yo no me he perdido una, y hasta me compré los libros, y eso que tengo un doctorado y por ahí hasta dicen que soy un intelectual. Pero había cierta razón en su argumento posterior. Y aunque parezca al comienzo descabellado, a lo mejor es una buena manera de evitar la corrupción y la decadencia de los regímenes socialistas del ‘socialismo real’, como a veces todavía se le denomina curiosamente. Todavía no conozco un socialismo irreal. Bueno, las derechas siempre dicen que el socialismo va contra la así llamada ‘naturaleza humana’, sus portavoces más furibundos suelen combinar el fundamentalismo cristiano y una concepción darwiniana harto materialista del hombre, lo que tiene un resultado totalmente esquizofrénico, pero que les funciona, ya que todavía están manejando el buque y cortando el queso de lo más bien.
Bueno, para resumir el Beto me dijo que los avances de la tecnología y la cibernética, el aumento de la capacidad de los computadores, la nanotecnología, las avanzadas técnicas en la medicina, etc.—Guagua L’Amore, que ahora es mesera en este café, dejó el estriptease y está matriculada en la universidad, trataba de escuchar con la oreja parada—harían posible tanto la realización del mito del ciborg, alianza del cuerpo humano y elementos mecánicos, como de las supercomputadoras que a su vez podrían generar inteligencia artificial. Los futuros partidos revolucionarios/socialistas del futuro tendrían un Comité Central compuesto de inteligencias artificiales y para poder entrar en sus ‘mandos medios’, las personas tendrían que probar que eran un 60% artificiales por lo menos.
Conversando con Guagua (no su verdadero nombre) unos días después, en el café, le tuve que decir que en principio lo del Beto no parecía tan descabellado y que lo iba a llamar por teléfono—curiosamente a ese apóstol de lo virtual no le gusta usar email— para disculparme por haberlo tomado un poco en chunga y haberme puesto tan pesado y un poco irónico. Guagua me decía que si él venía a compartir conmigo sus cosas, las ideas que se le ocurrían, era porque me respetaba y me consideraba y que yo no tenía derecho a portarme irónico con él. Luego me dijo que en todo caso ya se le había pasado en enojo y que ahora estaba en otra, que le había dicho que las fotos de Bin Laden no iban a ser dadas a conocer nunca porque iba a quedar en evidencia que era en realidad un extraterrestre...entonces volví a guardar el celular. Creo que voy a borrar el número del Beto
Monday, May 9, 2011
Neruda en el Pedagógico
Jorge Etcheverry
Cuando tomado por los estudiantes, con apoyo de gran parte del cuerpo docente y administrativo
en una de las jornadas de la reforma universitaria en los sesenta
de repente llega el vate lee para apoyar
la toma de la facultad
la reforma universitaria
a los cabros, las chiquillas de las barricadas y las aulas
el cambio en Chile
Que se iba concretar en unos años y sería cancelado a sangre y fuego
y que nos iba a esparcir con muchas otras voces emergentes o maduras, marginales o de corriente principal
Que como bandadas de gaviotas se irían a posar en los Cuatro Costados del Mundo, algunos se quedaron por ahí anidados
A ratos y a veces en su obra, recuerdan a Neruda.
Pablo Neruda que con su boina de ferroviario leyó creo que de Alturas
Matilde canta o lo acompaña en guitarra
No me acuerdo
Algunos compañeros nos vinimos a ver desde las barricadas que habíamos levantado justo afuera de la facultad
Poetas en ciernes, militantes o simpatizantes de diversas agrupaciones y partidos de la izquierda
simples estudiantes metidos en el bollo
Perfiles y nucas jóvenes
Amigos que empezaban aventuras poéticas con diverso nivel de afinidad
o futura divergencia
Otros con quienes nos acercábamos o distanciábamos en las estrategias o tácticas que llevaran al Mundo Nuevo
Que íbamos a crear
Las alternativas para tomar el cielo por asalto
se nos proponían como abanico prometedor, quizás desde ese cielo
Que íbamos a instalar aquí, entre nosotros, al alcance de la mano, en el barrio
Que de eso se trataba
En medio de toda esta conversación abierta de un país una nación
Que en ese momento preparaba sin saber esos cambios, que como digo
se ahogaron en sangre
pero quizás no totalmente
Pero antes
Neruda ahí en medio de los estudiantes y los años
Su voz y la melena roja de su compañera
Sus palabras como pájaros oscuros o claros sobrevolando todo
Conectando tiempos
Y nosotros ahí repito armando un poco una parte de nuestra vida con esos hilos de colores
Para formar el vasto tapiz ése que fue el de la revolución fracasada
Y de las revoluciones tergiversadas
o logradas
Y de otras que se vislumbran venir a lo lejos
Y de ese otro mundo nuevo
A lo mejor
Cuando tomado por los estudiantes, con apoyo de gran parte del cuerpo docente y administrativo
en una de las jornadas de la reforma universitaria en los sesenta
de repente llega el vate lee para apoyar
la toma de la facultad
la reforma universitaria
a los cabros, las chiquillas de las barricadas y las aulas
el cambio en Chile
Que se iba concretar en unos años y sería cancelado a sangre y fuego
y que nos iba a esparcir con muchas otras voces emergentes o maduras, marginales o de corriente principal
Que como bandadas de gaviotas se irían a posar en los Cuatro Costados del Mundo, algunos se quedaron por ahí anidados
A ratos y a veces en su obra, recuerdan a Neruda.
Pablo Neruda que con su boina de ferroviario leyó creo que de Alturas
Matilde canta o lo acompaña en guitarra
No me acuerdo
Algunos compañeros nos vinimos a ver desde las barricadas que habíamos levantado justo afuera de la facultad
Poetas en ciernes, militantes o simpatizantes de diversas agrupaciones y partidos de la izquierda
simples estudiantes metidos en el bollo
Perfiles y nucas jóvenes
Amigos que empezaban aventuras poéticas con diverso nivel de afinidad
o futura divergencia
Otros con quienes nos acercábamos o distanciábamos en las estrategias o tácticas que llevaran al Mundo Nuevo
Que íbamos a crear
Las alternativas para tomar el cielo por asalto
se nos proponían como abanico prometedor, quizás desde ese cielo
Que íbamos a instalar aquí, entre nosotros, al alcance de la mano, en el barrio
Que de eso se trataba
En medio de toda esta conversación abierta de un país una nación
Que en ese momento preparaba sin saber esos cambios, que como digo
se ahogaron en sangre
pero quizás no totalmente
Pero antes
Neruda ahí en medio de los estudiantes y los años
Su voz y la melena roja de su compañera
Sus palabras como pájaros oscuros o claros sobrevolando todo
Conectando tiempos
Y nosotros ahí repito armando un poco una parte de nuestra vida con esos hilos de colores
Para formar el vasto tapiz ése que fue el de la revolución fracasada
Y de las revoluciones tergiversadas
o logradas
Y de otras que se vislumbran venir a lo lejos
Y de ese otro mundo nuevo
A lo mejor
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About Me
- j.etcheverry
- Ottawa, Ontario, Canada
- Canadá desde 1975, se inicia en los 60 en el Grupo América y la Escuela de Santiago. Sus libros de poemas son El evasionista/the Escape Artist (Ottawa, 1981); La calle (Santiago, 1986); The Witch (Ottawa, 1986); Tánger (Santiago, 1990); Tangier (Ottawa, 1997); A vuelo de pájaro (Ottawa, 1998); Vitral con pájaros (Ottawa; 2002) Reflexión hacia el sur (Saskatoon, 2004) y Cronipoemas (Ottawa, 2010) En prosa, la novela De chácharas y largavistas, (Ottawa, 1993). Es autor de la antología Northern Cronopios, antología de narradores chilenos en Canadá, Canadá, 1993. Tiene prosa, poesía y crítica en Chile, Estados Unidos, Canadá, México, Cuba, España y Polonia. En 2000 ganó el concurso de nouvelle de www.escritores.cl con El diario de Pancracio Fernández. Ha sido antologado por ejemplo en Cien microcuentos chilenos, de Juan Armando Epple; Latinocanadá, Hugo Hazelton; Poéticas de Chile. Chilean Poets. Gonzalo Contreras; The Changuing Faces of Chilean Poetry. A Translation of Avant Garde, Women’s, and Protest Poetry, de Sandra E.Aravena de Herron. Es uno de los editores de Split/Quotation – La cita trunca.
Instalación en la casa de Parra en Las Cruces
Chile, 2005, Foto de Patricio Luco. Se pueden ver en esta "Biblioteca mínima indispensable" el Manual de Carreño, el Manifiesto Comunista y Mi Lucha
Chile, 2005
Una foto con el vate Nicanor Parra, candidato al premio Nobel de Literatura